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Full text
Voici plus de mille ans que la triste Ophélie Passe, fantôme blanc, sur le long fleuve noir. Voici plus de mille ans que sa douce folie Murmure sa romance à la brise du soir.
Arthur Rimbaud, "Ophélie"
En el poema de Arthur Rimbaud, escrito en pleno apogeo del simbolismo en Francia, Ofelia aparece retratada con todos los elementos que hacen de su imagen una de las representaciones acuáticas de mayor lirismo de la iconografía occidental. El espectro de la heroína shakesperiana, en este texto, vaga blanco, fantasmal, río abajo; descendiendo por un tiempo que no es presente ni pasado, sino eterno, cíclico, estacional. La posición del cuerpo es horizontal-no en diagonal o reclinada, como en los retratos eróticos de Leda y Safo-; esta es una figura acostada, puesta a dormir. Los brazos y las manos podemos imaginarlos enlazados sobre el pecho; otras veces flotarían junto a las caderas, o se abrirían en cruz, como si su imagen evocara una inmensa rosa de los vientos a la deriva. No estamos ante una silueta de mujer desnuda; es un contorno encubierto, velado. De hecho, el hablante nunca define claramente las vestimentas que la ciñen; habla con vaguedad de "largos velos", posibles flecos de un vestido: "Flotte très lentement, couchée en ses longs voiles..." (Rimbaud 22). La última veladura que envuelve a esta Ofelia, podríamos decir que es el agua misma, o las pequeñas ramas, hojas de árboles o pétalos de flores que se le van adhiriendo a medida que navega por el río: "Les nénuphars froissés soupirent autour d'elle" (Rimbaud 22). Su vestimenta ha sido elaborada a partir de una combinación de transparencias y veladuras, de partes expuestas y partes ocultas, y se resume en un gran diseño floral: "La blanche Ophélia flotte comme un grand lys" (Rimbaud 22). La intervención del viento en la tercera estrofa del poema introduce un intercambio levemente erótico: "Le vent baise ses seins et déploie en corolle / ses grands voiles bercés mollement par les eaux" (Rimbaud 22). Los pechos y velos que arropan el cadáver se inflaman al contacto del viento en los pezones y despliegan las velas que mantienen el cuerpo descendiendo aguas abajo. Es un cadáver flotante el de Ofelia, mas un cadáver lleno de naturaleza, una criatura...





