Leo Strauss, El gusto de Jenofonte. Una introducción a la filosofía, edición y traducción de Antonio Lastra y Antonio Fernández Díez, Biblioteca Nueva, Madrid, 2018, 214 pp., ISBN 978-84-16938-88-9.
Lo imposible para la mayoría de los hombres no es por ello intrínsecamente imposible. Leo Strauss, Sobre la filosofía de la historia de Collingwood
La cita que encabeza la presente reseña forma parte del libro que nos ocupa, de la penúltima de sus partes, y resume lo que para Strauss era una de las claves del pensamiento filosófico griego, a saber: la consideración de la desigualdad necesaria e intelectual de los hombres. La filosofía desde su inicio se basa en una premisa de desigualdad de las capacidades humanas. Claro ejemplo de ello es el Critón, centrado en la discusión de la contraposición entre los muchos y los pocos (o uno solo)247. En el texto Sócrates rechaza la opinión de la mayoría (r^ç tôv noXXôv 8ö^pç)248 en pos de la voz del "experto" (el filósofo), pero no en cualquier tema, sino en las cosas más elevadas (rôv 8tmitt>v mi mXóv mi ayaØaiv Kai rôv évaviÍQv.)249 Aunque la consideración de experto siempre queda matizada por la idea de que el lugar de la filosofía es la búsqueda de conocimiento y no su posesión. El carácter aporético e inacabado de la filosofía. Así mismo, de las palabras del Critón, así como del resto de diálogos platónicos, Strauss deduce que la filosofía busca sustituir la doxa que caracteriza a la ciudad y que, por tanto, se vuelve un elemento subversivo para la ciudad250. Ello explica que el tábano Sócrates muriera a manos de una polis supuestamente democrática.
Esta consideración de la filosofía atraviesa todos los escritos straussianos, también los que aquí nos ocupan: Strauss ve cómo tal consideración de la filosofía vertebra hasta la última línea de las obras de los grandes filósofos que analiza (Jenofonte, Platón y Rousseau). Esa consideración de la filosofía es también la clave del estudio crítico que Strauss realiza en las reseñas que están incluidas en esta recopilación de textos. El libro es un análisis crítico, una lectura "entre líneas", de obras de la filosofía y por eso supone, como indica el título, una clara introducción a la filosofía misma. El primer libro analizado es la Constitución de los Lacedemonios de Jenofonte. Aquí se matiza la llamada alabanza de Jenofonte a Esparta y se ve, en realidad, una clara sátira de Esparta o del laconismo ateniense (p.78). La idea guía es la consideración de Jenofonte como un filósofo, a la altura de los grandes de la historia, por lo que para él Esparta y la filosofía son incompatibles (p.79). Cabe destacar en este punto el papel straussiano a la hora de resaltar la propia figura de Jenofonte en el campo de los estudios clásicos. El segundo, parte de un libro de John Wild sobre la teoría platónica del hombre, que le sirve de excusa para, en contraposición, exponer cómo debe ser un acercamiento genuino y serio al filósofo griego. El tercero es un análisis de lo que llama "la intención de Rousseau", sobre todo a través de su Discurso sobre las ciencias y las artes. Aquí se pregunta cómo hacer compatible la filosofía en Rousseau (que presupone la desigualdad de capacidades) con la denominación que Rousseau hace de sí mismo como el primer teórico de la democracia. La cuarta parte de la obra que nos ocupa es una reseña de The idea of History de Collingwood, donde, de nuevo, su consideración de la filosofía es la guía para la crítica: si la filosofía como tal se revela contra las bases de la ciudad, es "extranjera", está fuera también por tanto del devenir histórico, es, en tanto que tal, ahistórica. La quinta y última parte de la obra tiene de nuevo latente el carácter ahistórico de la filosofía y ahonda en la consideración de Jenofonte como historiador a través de una obra de W. P. Henry, así como en la problemática de si realmente la historia es la perspectiva idónea para acercarse a las obras del pasado. Para los antiguos, como para Strauss, había una clara superioridad de la tarea filosófica sobre la histórica.
Asimismo Platón y Jenofonte vertebran y están presentes en cada una de las páginas aquí publicadas. El centro, por tanto, es Sócrates, el modo de vida socrático. La filosofía se preocupa por mantente la forma de vida socrática, es decir, la vida examinada por criterios mucho más elevados que los criterios de la moda, de la fama o incluso los criterios de la historia (p. 19). Por eso, el acercamiento del historiador de la filosofía al pasado no es nunca un acercamiento idóneo: debemos acercarnos con filosofía y solo con filosofía a lo que es genuinamente filosófico. La filosofía es y debe ser siempre socrática y tener presente la propia muerte del filósofo, siendo una apología constante del mismo.
La distinción entre los pocos, los filósofos, y los muchos, es una de las claves por las que Strauss habla de la necesidad de una lectura entre líneas, unida, claramente, a la represión y persecución de los filósofos a lo largo de la historia. Esto le lleva a leer a los grandes filósofos, hasta Lessing, con una consideración de la filosofía muy particular, que Strauss no ve en modo alguno alejada de los filósofos sino claramente presente, latente, en estos. Para Strauss, como repite varias veces en el libro, debemos acercarnos a los textos con la pregunta que le guía y no con una pregunta exterior impuesta por el autor del presente. Frente a Collingwood, considera que la lectura del pasado no debe ser relativa al presente, sino que debe "revivirse" en el presente, pero siempre desde sí misma.
A Strauss, como a los grandes hitos, le rodea una gran pila de escombros, de prejuicios y suposiciones que hacen que el lector se acerque a su rol de comentarista de los grandes clásicos con ideas preconcebidas que merecen ser matizadas. A esta intención sirve el estudio preliminar realizado por Antonio Lastra y Antonio Fernández Díez. Strauss encarna la imagen del filósofo: de aquel que no busca reconocimiento sino la templanza y la moderación. Un filósofo en el sentido clásico de la palabra, justo en un momento de amplio desprestigio de dicha imagen. Es un hombre que se opone a la sofistería e ideología que le rodea y ve cómo la tarea más elevada de la que un ser humano puede ocuparse es la filosofía. Strauss busca la filosofía en sus orígenes y reacciona contra las premisas que habían guiado a todos los estudiosos hasta entonces, el prejuicio de que es posible una vuelta a la filosofía premoderna. Pero para dicho "retorno" (T'shuvah) 251 cambia completamente la vía de acceso a los inicios del pensamiento, a Platón, por considerar inadecuado el neoplatonismo y platonismo tan esencialmente cristiano (no olvidemos que Strauss era judío, aunque nunca sabremos hasta qué punto).
En este sentido, cabe preguntarse ¿por qué la insistencia straussiana en revivir una consideración de la filosofía esencialmente antigua y platónica, y hacer de ello la clave de su lectura de las grandes obras de la filosofía? Para Strauss las grandes problemáticas que rigen los asuntos humanos, las cosas más elevadas, tienen un carácter eterno e inmutable: son las mismas cuando Platón hablaba que hoy en día. Si la filosofía es ahistórica, lo que esencialmente es la filosofía, es siempre lo mismo. Filosofía es, sencillamente, filosofía. Es el gran vocablo que, como se dice en el estudio preliminar, las lenguas románicas y modernas no han sabido digerir: que se transcribió en lugar de traducirse al latín. Y si, como en ocasiones se atribuye, Platón es el inventor de la palabra "filosofía"252, para saber qué es la filosofía no es necesario salir pues del filósofo griego. Tal y como se dice en el estudio preliminar de la obra: "No sería exagerado afirmar que Leo Strauss fue, fundamentalmente, un lector de Platón, de los diálogos platónicos entendidos como una representación dramática del enfrentamiento entre la filosofía y la ciudad" (p.11). La oposición entre los pocos y los muchos del Critón no sería pues más que una ejemplificación de dicha problemática entre la filosofía y la ciudad.
Así pues, ya para concluir, cabe señalar el carácter inédito y único del libro que nos ocupa: es una recopilación de textos que Strauss nunca publicó conjuntamente pero que no por ello están desconectados entre sí. Todos ellos tienen como eje de unión la consideración straussiana de la filosofía, esencialmente clásica y platónica, y suponen un claro ejemplo de la llamada lectura entre líneas straussiana que, de nuevo, tiene en el carácter exotérico de la obra platónica un fundamento esencial. Platón es para Strauss un guía constante que le transporta de una costa a otra del pensamiento.
Alba Marín Garzón
247 Critón, 47b 3. 248 Critón, 44d 1 y ss. 249 Critón, 48a 12-13. 250 A este respecto ver: Leo Strauss, '¿Qué es la filosofía política?', Sin ciudades no hay filósofos, ed. de Antonio Lastra y Raúl Miranda, Tecnos, Madrid, 2014, p.89 y Leo Strauss, 'Redención de cuentas: Jacob Klein y Leo Strauss' en Sin ciudades no hay filósofos, trad. Antonio Lastra y Raúl Miranda, Tecnos, Madrid, 2014, p.166.
251 Leo Strauss, '¿Progreso o Retorno?' en El renacimiento del racionalismo político clásico, trad. Amelia Aguado, Amorrortu, Buenos Aires, 2007, p.317
252 Aunque la tradición lo atribuya a Pitágoras (Cicerón, Cuestiones Tusculanas, V, 711) considero más fundada y coherente la atribución a Platón, por ser él quien le dio al término el sentido que aún conservamos.
You have requested "on-the-fly" machine translation of selected content from our databases. This functionality is provided solely for your convenience and is in no way intended to replace human translation. Show full disclaimer
Neither ProQuest nor its licensors make any representations or warranties with respect to the translations. The translations are automatically generated "AS IS" and "AS AVAILABLE" and are not retained in our systems. PROQUEST AND ITS LICENSORS SPECIFICALLY DISCLAIM ANY AND ALL EXPRESS OR IMPLIED WARRANTIES, INCLUDING WITHOUT LIMITATION, ANY WARRANTIES FOR AVAILABILITY, ACCURACY, TIMELINESS, COMPLETENESS, NON-INFRINGMENT, MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR A PARTICULAR PURPOSE. Your use of the translations is subject to all use restrictions contained in your Electronic Products License Agreement and by using the translation functionality you agree to forgo any and all claims against ProQuest or its licensors for your use of the translation functionality and any output derived there from. Hide full disclaimer
© 2018. This work is licensed under [http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/deed.es] (the “License”). Notwithstanding the ProQuest Terms and conditions, you may use this content in accor
Abstract
El segundo, parte de un libro de John Wild sobre la teoría platónica del hombre, que le sirve de excusa para, en contraposición, exponer cómo debe ser un acercamiento genuino y serio al filósofo griego. Aquí se pregunta cómo hacer compatible la filosofía en Rousseau (que presupone la desigualdad de capacidades) con la denominación que Rousseau hace de sí mismo como el primer teórico de la democracia. La cuarta parte de la obra que nos ocupa es una reseña de The idea of History de Collingwood, donde, de nuevo, su consideración de la filosofía es la guía para la crítica: si la filosofía como tal se revela contra las bases de la ciudad, es "extranjera", está fuera también por tanto del devenir histórico, es, en tanto que tal, ahistórica. Amelia Aguado, Amorrortu, Buenos Aires, 2007, p.317 252 Aunque la tradición lo atribuya a Pitágoras (Cicerón, Cuestiones Tusculanas, V, 711) considero más fundada y coherente la atribución a Platón, por ser él quien le dio al término el sentido que aún conservamos.
You have requested "on-the-fly" machine translation of selected content from our databases. This functionality is provided solely for your convenience and is in no way intended to replace human translation. Show full disclaimer
Neither ProQuest nor its licensors make any representations or warranties with respect to the translations. The translations are automatically generated "AS IS" and "AS AVAILABLE" and are not retained in our systems. PROQUEST AND ITS LICENSORS SPECIFICALLY DISCLAIM ANY AND ALL EXPRESS OR IMPLIED WARRANTIES, INCLUDING WITHOUT LIMITATION, ANY WARRANTIES FOR AVAILABILITY, ACCURACY, TIMELINESS, COMPLETENESS, NON-INFRINGMENT, MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR A PARTICULAR PURPOSE. Your use of the translations is subject to all use restrictions contained in your Electronic Products License Agreement and by using the translation functionality you agree to forgo any and all claims against ProQuest or its licensors for your use of the translation functionality and any output derived there from. Hide full disclaimer





