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Juan Guerrero Ruiz es un personaje excepcional en la cultura murciana y española del siglo XX. Aunque escribió algunos artículos literarios, su profesión era la de abogado y secretario de Ayuntamiento. Lo fue del de Murcia y del de Alicante en los años veinte y treinta, y después de la Guerra de España trabajó en Madrid como alto funcionario ministerial. Pero fue el gran amigo de Juan Ramón Jiménez, y sobre él escribió un documento excepcional: Juan Ramón de viva voz. A través del poeta de Moguer, conoció a todos los escritores del 27 y con ellos colaboró en multitud de empresas literarias. Denominado por García Lorca «cónsul general de la poesía», creó en Murcia, entre 1923 y 1928, el Suplemento Literario de La Verdad y la revista Verso y Prosa, una de las publicaciones más importantes e influyentes de la joven literatura del momento, en la que dieron a conocer sus primeras creaciones todos los poetas de la generación. Guerrero además los fotografió en distintas ocasiones y, ahora lo sabemos, rodó rudimentarias películas en las que aparecían algunos de ellos.
Juan Guerrero Ruiz conocía como nadie eso que hoy equivocadamente consideramos, trasnochado y acientífico, preocupados por ceñirnos a nuestra propia realidad lingüística: la literatura universal. Guerrero dominaba, conocía y leía asiduamente, y, lo que es más destacable, estaba al tanto con absoluta actualidad de todas las novedades que se producían en la poesía universal. A través de sus «notas literarias » de «actualidad y crítica» y de sus «tornavoces literarios» de las revistas murcianas que dirigió, entre 1923 y 1928, podemos advertir su dominio de la mejor literatura universal. ¿Quién en 1923 conocía en una provincia española a Jorge Santayana, por ejemplo, cuando ni tan siquiera hoy se sabe de él apenas unas noticias? Las palabras de Guerrero a través de la hoja dominical del periódico provinciano más de una vez dieron cuenta del escritor español de lengua inglesa.
A través de sus textos tempranos podemos valorar el alcance de sus conocimientos literarios y evocar la significación en su tiempo y en nuestros días de sus comentarios sobre François Mauriac, Paul Valéry, Rabindranath Tagore, Jean Cocteau, Roger Martin du Gard o Gabriele D'Annunzio; de sus noticias sobre Paul Claudel, Merimée, Alfonso Reyes o Cándido...





