Resumen: El objetivo de este artículo es analizar el impacto de conflictos obrero-patronales en las elecciones de 1940 en Puerto Rico y la búsqueda por trabajadores de nuevas organizaciones para la lucha política y sindical con las cuales impulsar sus intereses para satisfacer sus necesidades y mejorar sus condiciones de vida. En las primeras tres décadas del Siglo XX esa función la cumplen el Partido Socialista (PS) y la Federación Libre de Trabajadores (FLT). Sin embargo, con la crisis económica de los años '30, ocurre una transformación en esas instituciones a partir del pacto electoral con el Partido Unión Republicana (PUR) y el triunfo de la Coalición Republicana Socialista en los comicios generales de 1932 y 1936. Entre 1933 y 1940, la expectativa de los trabajadores de mejores sus condiciones de vida a través de la acción del PS y la FLT se transforma en malestar cuando se antepone a su bienestar los intereses político-partidistas. Desde esta perspectiva, se establece como contención que trabajadores comienzan a observar -al menos durante un periodo de tiempo- al Partido Popular Democrático (PPD) y la Confederación General de Trabajadores (CGT), como alternativas de organizaciones para la lucha política y sindical en Puerto Rico.
Palabras clave: trabajadores, partidos políticos, organizaciones laborales, crisis económica, conflictos obrero-patronales
Abstract: The objective of this article is to analyze the impact of labor conflicts on the elections of 1940 in Puerto Rico and the quest by workers of new organizations for the political and labor struggle with which to boost their interests to meet their needs and improve their living conditions. In the first three decades of the twentieth century, this role was fulfilled by the Partido Socialista (PS) and the Federación Libre de Trabajadores (FLT). However, during the economic crisis of the 1930s, there is a transformation in these institutions with the electoral pact of the PS with the Partido Unión Republicana (PUR) and the triumph of the Coalición Republicana Socialista in the elections of 1932 and 1936. Between 1933 and 1940, the expectation of workers to better their living conditions through the action of PS and FLT is not accomplished because the political-partisan interests are put before their well-being. From this perspective, it is established as hypothesis that workers begun to observe - at least for a period of time - the Partido Popular Democrático (PPD) and the Confederación General de Trabajadores (CGT), as alternatives organizations for the political and labor struggle in Puerto Rico.
Keywords: workers, political parties, trade unions, economic crises, labor conflicts
Recibido: 23 abril 2020 Aceptado, 13 julio 2020
Introducción
El objetivo de este artículo es analizar el impacto de conflictos obrero-patronales en las elecciones de 1940 en Puerto Rico y la búsqueda por trabajadores de organizaciones para la lucha política y sindical con las cuales impulsar sus intereses para satisfacer sus necesidades y mejorar sus condiciones de vida. En las primeras tres décadas del Siglo XX esa función la cumplen el Partido Socialista (PS) y la Federación Libre de Trabajadores (FLT). Sin embargo, con la crisis económica de los años '30, ocurre una transformación en esas instituciones a partir del pacto electoral con el Partido Unión Republicana (PUR) y el triunfo de la Coalición Republicana Socialista en los comicios generales de 1932 y 1936. Entre 1933 y 1940, la expectativa de los trabajadores de mejores sus condiciones de vida a través de la acción del PS y la FLT se transforma en malestar cuando se antepone a su bienestar los intereses políticopartidistas. Desde esta perspectiva, se establece como contención que trabajadores comienzan a observar -al menos durante un periodo de tiempo- al Partido Popular Democrático (PPD) y la Confederación General de Trabajadores (CGT), como alternativas de organizaciones para la lucha política y sindical en Puerto Rico.
Para realizar esta investigación se utilizaron diversas fuentes primarias y secundarias. Algunas de las fuentes primarias consultadas son periódicos de la época; particularmente, ediciones publicadas las semanas previas a las elecciones celebradas en noviembre de 1940. Se consultaron, entre otros, El Porvenir Social y El Mundo. Números de ambos periódicos se accesaron en el Archivo Digital Nacional de Puerto Rico y la Biblioteca Digital del Caribe. También se examinaron informes anuales producidos por el Comisionado del Trabajo; específicamente, la sección dedicada a la Comisión de Mediación y Conciliación (CMC) y sus intervenciones en los conflictos obrero-patronales. Con dicha información se creó una base de datos que se usó para un análisis de la distribución geográfica de los conflictos ocurridos en la década de 1930 y se comparó con los resultados en las elecciones de 1940. Además, se estudiaron y compararon programas electorales producidos por el PS y el PPD para auscultar sus paralelismos en las medidas propuestas en beneficio para los trabajadores. Por último, fuentes primarias vinculadas al PPD como El Batey y el Catecismo del Pueblo; además de documentos producidos por la Comisión de Orientación Política, entre otros, también fueron consultadas. La Fundación Luis Muñoz Marín facilitó las copias digitales de El Batey, específicamente los números que fueron publicados en los años 1939 y 1940. Mientras, El Catecismo del Pueblo y los documentos de la Comisión de Orientación Política fueron recuperados del Centro de Documentación Histórica Arturo Morales Carrión a través de su plataforma digital.
El ensayo se divide en cinco (5) partes. Primero se discuten algunos aspectos teóricos con respecto a la política de los trabajadores y la función de los partidos obreros y las uniones; la lucha sindical y los conflictos obrero-patronales; y las crisis económicas y las elecciones. En la segunda parte, se aborda el quehacer del PS y la FLT en los comienzos del Siglo XX. Esas organizaciones obreras fueron en dichos años instrumentos de lucha política y sindical de los trabajadores. En la tercera parte, se examina la Coalición Republicana Socialista, la crisis económica y los conflictos obrero-patronales que ocurrieron en la década de 1930. Particular énfasis se presta al distanciamiento de la FLT y PS con respecto a los trabajadores y la pérdida de relevancia de esas organizaciones en la lucha política y sindical de los obreros. En la cuarta parte se estudia la búsqueda de trabajadores de nuevas organizaciones mediante las cuales puedan impulsar sus intereses y la identificación para tales fines del PPD y la CGT. Por último, se presentan las conclusiones del trabajo.
Algunas consideraciones teóricas
Con el desarrollo del sistema capitalista y la ampliación del trabajo asalariado se organizan los trabajadores en sindicatos y se forman partidos políticos obreros con el interés de promover sus intereses de clase frente a los propietarios y los dueños de capital.
Para fines de este trabajo se definirán las clases sociales en función de la relación que tienen distintos actores sociales en torno a los medios de producción y el proceso de trabajo. En términos generales, existe un sector - constituido por un pequeño número de personas - que son propietarios de recursos y controlan, además, el proceso de trabajo y producción. Ellos forman la clase dominante de la sociedad en términos económicos y políticos. Simultáneamente, existe otro sector - constituido por la mayor parte de la población - que no tienen acceso a tierra ni capital. El único recurso productivo que tienen a su disposición es su fuerza de trabajo la cual están obligados a vender para poder satisfacer sus necesidades. A cambio de la venta de su fuerza de trabajo, producen una determinada cantidad de bienes; parte de la cual, se la apropian los propietarios y los dueños de capital. En tales circunstancias, el primer grupo de personas, al que pertenece una minoría de la sociedad, viven del trabajo realizado por el segundo grupo de personas, constituido por la mayoría de la sociedad. Usualmente, los propietarios y dueños de capital tienen el interés de aumentar sus beneficios. Para tales propósitos pueden adoptar diferentes medidas; incluyendo, algunas como la extensión de la jornada laboral y la intensificación del trabajo. Esas medidas deterioran las condiciones de vida de los trabajadores y sus familias poniendo de manifiesto cómo los intereses de clase de estos dos sectores están fundamentalmente contrapuestos.2
Distintas teorías ofrecen herramientas para analizar los conflictos obrero-patronales. Entre ellas están la teoría del ciclo económico, la teoría de la movilización de recursos y la teoría del orden institucional. Para explicar tales procesos sociales, estas teorías identifican la actividad productiva, la organización sindical y las instituciones. De igual manera, existen otras corrientes de pensamiento que sostienen que los conflictos obrero-patronales son formas de acción colectiva que permiten disputar la distribución de recursos en la sociedad. Esto implica un conflicto de intereses entre trabajadores y capitalistas pues, para los últimos, la fuerza de trabajo es - a la misma vez - fuente de riqueza y fuente de resistencias cuando subordina la capacidad de producción que tienen los trabajadores a sus intereses económicos. Por tanto, la relación entre ellos no es solo de carácter económico sino político. Para abordar esa asimetría de poder con relación a los dueños de capital, los trabajadores recurren entonces a la formación de sindicatos y la acción colectiva transformando el taller de producción en un espacio de resistencias. Algunas prácticas de resistencias colectivas frecuentes son los paros y huelgas pues la interrupción del proceso de producción y el tiempo de trabajo representa un obstáculo importante en el interés del capitalista de maximizar sus beneficios. El poder obrero puede aumentar también con la creación de partidos políticos.3
Los sindicatos y las uniones obreras han sido estudiados en la tradición marxista como herramientas importantes para promover la transformación del orden social. Por ejemplo, Karl Marx y Friedrich Engels abordaban los sindicatos desde una perspectiva positiva. Entendían que las funciones que realizaban estas organizaciones eran fundamentales para poder impulsar al movimiento obrero hacia la transformación de la sociedad. Para ellos, los sindicatos no debían limitarse a mejorar las condiciones de trabajo ni a temas económicos; aunque reconocían podían tender a realizar solo esas tareas al integrarse al orden capitalista.4
Considerando estos aspectos abordados por Marx y Engels, Richard Hyman desarrolló una propuesta metodológica en la cual aborda las relaciones laborales y las funciones del sindicato de acuerdo con las estructuras sociales y las relaciones de clases. Dicho acercamiento permite explicar la desigualdad y las relaciones de poder que existen entre los propietarios de capital y los trabajadores. Además, permite visualizar los conflictos como una característica permanente entre el capital y el trabajo producto del control, la dominación y la explotación a los que están sujetos los trabajadores en el sistema capitalista. A partir de esa mirada, el sindicalismo tiene una doble función de naturaleza contradictoria. Por una parte, estas organizaciones expresan los intereses de la clase trabajadora y, por tanto, retan las estructuras capitalistas de poder; mientras, por otro lado, su acción está enmarcada en los límites establecidos por ese ordenamiento, potencialmente restringiendo los objetivos que pueden adoptar los sindicatos.5
Ante esos límites en torno a los cuales operan las uniones obreras, Vladimir Lenin introdujo la tesis del reformismo sindical que modificó la perspectiva de análisis al otorgar mayor énfasis al partido como instrumento de cambio político en detrimento del sindicato.6 Pero para que el partido obrero fuera efectivo en la tarea de adelantar su programa político debía constituirse como una organización independiente y separada de los partidos formados por los propietarios y dueños de capital.7 De todas maneras, al igual que con los sindicatos, podría ocurrir que el partido político asumiera posiciones reformistas ante la preocupación de su liderato de preservar sus accesos a los espacios de poder y los privilegios concedidos. Por lo general, en el seno de las organizaciones existen corrientes de pensamiento diversas. El grupo dominante impondrá la línea de partido y el carácter político de la organización en su proceder institucional, incluyendo a nivel electoral.
La economía ha sido identificada en investigaciones como uno de los principales factores que toman en consideración las personas al momento de ejercer su derecho al voto. La teoría convencional establece que el voto es usado como premio o castigo en la elección de los funcionarios. Si los electores perciben que la economía está en buen estado, emiten un voto a favor del incumbente. En cambio, si perciben que la situación económica es negativa entonces van a votar contra el incumbente. Esa relación es más fuerte en la medida que se reduce la identificación de los electores con los partidos. Otros estudios señalan que, además de la situación económica, otro factor importante a considerar es el nivel de insatisfacción política de la ciudadanía, las políticas propuestas para la economía por los partidos y la percepción prevaleciente sobre la capacidad que tiene cada partido para gobernar.8
En Puerto Rico, al igual que Estados Unidos de América (EEUU) y otros países de América Latina y el Caribe, la crisis económica de la década de 1930 tuvo impacto en los movimientos obreros, la organización de los trabajadores y la lucha política y sindical. Incluso, en algunos países la crisis económica se combinó con una crisis política y social; apuntando a una crisis orgánica definida de acuerdo con los términos de Antonio Gramsci. Según este teórico marxista, la crisis orgánica es una crisis del estado en su conjunto donde la autoridad de la clase dirigente es menoscaba por su fracaso en una empresa política, por su incapacidad orientando la economía o por la movilización de amplios sectores sociales. En tal coyuntura surgen posibilidades de otras formas de pensar y organizar la sociedad y se producen las condiciones para impulsar transformaciones mediante la disputa del poder a partir de unas fuerzas sociales organizadas que puedan ser promotoras de dichos cambios.9
Ahora bien, las respuestas a las crisis pueden variar de acuerdo con su naturaleza; entre otros factores políticos y sociales a considerar. Por una parte, se pueden producir acciones colectivas de los trabajadores para originar un orden social distinto al prevaleciente. Por otra parte, se pueden activar los mecanismos de autorregulación del sistema para retomar de nuevo su funcionamiento de forma saneada.10 De igual manera, podrían acontecer instancias específicas en las cuales se observe una colaboración entre las clases sociales.
Por ejemplo, durante la crisis económica de la década de 1930, el gobierno de EEUU propuso el Nuevo Trato. Este era un programa cuyo interés principal era combatir los efectos de dicha crisis a través de unas políticas que estaban dirigidas a fomentar una mayor planificación y reglamentación de la actividad productiva por la administración pública.11 Mientras, en países de América Latina y el Caribe, se impulsan proyectos económicos que, al igual que en EEUU, han sido interpretados como resultado de alianzas realizadas entre distintos sectores sociales y el Estado. Ese el caso, por ejemplo, de Colombia12 y México13.14
En el caso de Puerto Rico, las condiciones existentes durante la década de 1930 apuntaban a una crisis orgánica pues se observaba un deterioro de amplio alcance en la situación económica, política y social del país. Las condiciones de vida se habían agravado. El trabajo era precario y una cantidad significativa de familias vivían en la extrema pobreza. Existía gran malestar en múltiples sectores de la sociedad. Durante ese periodo de tiempo, ocurrieron múltiples conflictos obrero-patronales; incluyendo huelgas de alcance nacional. Aumentó y se intensificó la acción de distintas organizaciones políticas, laborales y sociales. La clase dirigente se debilitaba y sus representantes políticos perdían credibilidad. La vulnerabilidad del orden institucional era evidente.
El PS y la FLT, entonces las principales organizaciones del trabajo en Puerto Rico se habían distanciado de la clase obrera. El PS formaba gobierno tras una coalición electoral con el PUR, colectividad que representaba los intereses de los dueños de capital. Mientras, la FLT colaboraba con la política de la paz industrial de la Coalición Republicana Socialista. Ante el creciente malestar existente entre los trabajadores con esas organizaciones obreras, ¿cuál fue su respuesta en las elecciones de 1940? Se establece como hipótesis en este artículo que los trabajadores identificarán como nuevas organizaciones de lucha política y sindical al PPD y la CGT, respectivamente. Estas organizaciones, fundadas entre 1938 y 1940, prontamente empezaron a ser vistas por los trabajadores como alternativas al PS y la FLT. En su apoyo al PPD coincidieron los campesinos y pequeños agricultores, entre otros; formando de facto una alianza que le permitiría a la recién fundada colectividad política elaborar política pública a través del control sobre la Asamblea Legislativa de Puerto Rico. Esa política estaba fundamentada en principios similares a la política del Nuevo Trato en EEUU; con la cual se identificaban y habían colaborado líderes principales del PPD.15 Mientras, en la CGT coincidirían decenas de miles de trabajadores bajo un nuevo modelo de organización obrera utilizando como referencia los sindicatos industriales que eran formados en EEUU por el Congreso de Organizaciones Industriales.
El Partido Socialista y la Federación Libre de Trabajadores a comienzos del Siglo XX: organizaciones para la lucha política y sindical en Puerto Rico
La Federación Regional de Trabajadores (FRT) fue la primera organización gremial de alcance nacional fundada en Puerto Rico tras la invasión de Estados Unidos de América (EEUU). Se creó en octubre de 1898. Entre de sus dirigentes se encontraban Luisa Capetillo, Eduardo Conde, José Ferrer, Santiago Iglesias Pantín y Ramón Romero Rosa. Su propósito era organizar trabajadores y, para tales fines, divulgó sus principios e ideas en el periódico "El Porvenir Social". En su programa señalaba los pilares de la sociedad futura deseada.16 Estos eran salario mínimo, jornada laboral de 8 horas, seguro contra accidentes en el trabajo, prohibición de empleo a menores de 15 años, supresión de impuestos a artículos de consumo, crear un sistema de instrucción similar a EEUU y la adopción de sus instituciones liberales. Un sector del movimiento obrero entendía que con la hegemonía estadounidense se obtendrían mayores libertades individuales y garantías de derechos civiles.
Para lograr esos objetivos, la FRT determinó participar en la vida política del país. Sostenía que para impulsar los intereses obreros era necesario incidir en dicho espacio. Incluso, algunos miembros consideraban deseable vincularse a uno de los partidos existentes. Esa idea provocó fricción en la organización. Sus opositores entendían que el sindicato debía participar en la discusión pública y del proceso de toma de decisiones a nivel gubernamental, pero de manera independiente a los partidos tradicionales ya que estos tenían aspiraciones distintas a las de los trabajadores pues representaban los intereses de las clases propietarias en Puerto Rico. Sin embargo, su posición no prevaleció provocando la fractura de la FRT.
Un año después, en octubre de 1899, Santiago Iglesias Pantín y Ramón Romero Rosa, junto a otros dirigentes obreros, crearon la Federación Libre de Trabajadores (FLT). Esta organización la conformaban múltiples sindicatos de oficio de diferentes industrias del país. Su matrícula creció de forma acelerada y, con ella, su capacidad y poder sindical. Inmediatamente, la FLT se convirtió en la institución obrera más importante de Puerto Rico, a pesar de los intentos que fueron realizados por las autoridades gubernamentales para obstruir sus actividades y desarticular su dirección acusando a su liderato de conspiración.17
La FLT se afilió a la Federación Americana del Trabajo (AFL por sus siglas en inglés) en 1901. Esa relación facilitó a la FLT representación en los espacios de poder en EEUU; mientras, le permitió a la AFL extender su influencia laboral en los territorios de ultramar. En tal contexto, Samuel Gompers, presidente de la AFL, designó a Santiago Iglesias Pantín, presidente de la FLT, organizador general del sindicato estadounidense en Puerto Rico.18
La FLT sostuvo e impulsó la independencia política de los trabajadores a través de una organización que se constituiría - unos pocos meses después - como su brazo político. Esa institución se conoció como Partido Obrero Socialista (POS). Nicolás Nogueras Rivera, Secretario General de la FLT en las décadas de 1930 y 1940, indicó sobre la fundación del POS: "el movimiento obrero organizado tuvo que crear su instrumento de lucha y defensa en el campo de la política isleña con el propósito de defender más ampliamente los intereses de la clase proletaria en las esferas gubernativas y desde la alta tribuna del Parlamento" 19
El interés no era única y exclusivamente impulsar mejores condiciones laborales a través de la negociación colectiva sino además promover un ordenamiento jurídico que le permitiera ofrecer la protección necesaria a los trabajadores del poder económico y político de las clases propietarias del país.
En 1904 el POS firmó un acuerdo de apoyo electoral con el Partido Unión (PU), organización que nació del interés por crear una alianza -supeditando diferencias de clases- para formar un frente unido y demandar mayor autonomía política ante la metrópoli tras la aprobación de la Ley Foraker en el 1900. Esa legislación establecía un gobierno civil que sustituía el gobierno militar existente en el país desde la invasión estadounidense en 1898. Sin embargo, proveía para que aquellos puertorriqueños con derecho al voto pudieran únicamente elegir a los miembros de la Cámara de Delegados y el Comisionado Residente. El Gobernador, el Consejo Ejecutivo y los jueces del Tribunal Supremo de Puerto Rico eran todos puestos nombrados por el presidente de EEUU y confirmados por el Senado de EEUU. Dicha situación provocó desencanto y rechazo al gobierno colonial directo de los EEUU, pero no necesariamente a sus instituciones políticas, económicas y sociales. Esta sería, en varias instancias de la historia del país, una contradicción que brotaría con fuerza.
Durante las elecciones de 1904, seis socialistas miembros de la FLT y el POS consiguieron escaños en la Asamblea Legislativa tras nominarse bajo el emblema del PU. Por primera vez, trabajadores tendrían oportunidad de radicar y aprobar legislación para atender los intereses de la clase obrera. Los nuevos integrantes de la Cámara de Delegados eran el carpintero Fernando González, el pintor Julio Medina, el periodista Isidoro Ramos, el marino Federico Virella y los tipógrafos Luis Montalvo y Ramón Romero Rosa.20
Conflictos huelgarios de importancia en la industria del azúcar y en los puertos, provocaron unas diferencias que posteriormente finalizaron la relación del POS con el PU.21 La FLT apoyó a los trabajadores en esos conflictos y los unionistas los intereses corporativos. José de Diego, dirigente unionista, expresó malestar con proyectos de legisladores socialistas,
Yo no niego la buena fe que sustenta el señor Romero Rosa y la justicia que inspiran sus proyectos de leyes; pero estamos comprometidos con nuestra política y debemos salvar los compromisos de gobierno, echando abajo todo lo que sea objeto de radicalismo. El año pasado se enviaron al Congreso, no sé por qué conducto, cuatro proyectos de leyes de Romero Rosa que nosotros pasamos por la Cámara, los cuales nos han dado ante el gobierno americano la nota de socialista. Como ustedes comprenderán, esto es perjudicial para el país y en todo caso al Partido Unionista.22
Estas diferencias contribuyeron a que las candidaturas obreras en las próximas elecciones fueran rechazadas por el Partido Unión. La organización fundada como un espacio político amplio cerró sus puertas a los intereses laborales.
La FLT decidió presentar su propia plataforma para las elecciones de 1906 y 1908. Fue la primera experiencia electoral independiente de una organización laboral en el país y no tuvo resultados positivos, excepto en Arecibo, debido a la precaria estructura organizativa, la limitación de recursos económicos, las restricciones existentes en el sufragio popular y la capacidad insuficiente de movilización para la inscripción y el voto. La dirección realizó un ejercicio de introspección institucional para reformular métodos de acción política y sindical. Decidió fortalecer la conciencia de clase y reivindicar intereses económicos de trabajadores. Solo avalaría la participación electoral a nivel municipal si las condiciones eran meritorias. El fruto de ese trabajo se vio en 1914 cuando un partido obrero, formado años antes en Arecibo, triunfo en las elecciones siendo la primera vez que los trabajadores administran un municipio. Esa victoria ofrecería estímulos para decidir reinsertarse en la política electoral a nivel nacional a través de la fundación de una nueva organización política en el año 1915.23
El recién creado Partido Socialista (PS) adoptó con enmiendas los principios del POS. Demandaba mayores salarios, jornada laboral de 8 horas, compensación por accidentes, vacaciones con paga, contratación colectiva, derecho a huelga, educación libre y gratuita y limitación en la propiedad de la tierra a 500 acres, entre otras medidas.
El PS causó mucha preocupación en la dirección política de los partidos dominantes pues - con el desarrollo de la producción capitalista - advertían el crecimiento del movimiento obrero y su posible impacto electoral. Luis Muñoz Rivera, presidente del PU, expresó tal inquietud a un correligionario:
En la cuestión de los obreros pienso mucho. El peligro es inmediato. [...] La culpa corresponderá a los propietarios que abusan de sus trabajadores y a la unión que no interviene a tiempo, sinceramente y con energía. El capital lo quiere todo y lo quita todo al trabajo. Nosotros somos sus cómplices por nuestro silencio inexcusable. Debiéramos adoptar medidas que pongan a salvo la responsabilidad Unionista. Si no las adoptamos, lo lamentaré24
El PS participó en los comicios de 1917, primer evento electoral celebrado tras la aprobación de la Ley Jones. Esta legislación aprobada por el Congreso de EEUU impuso la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños y permitió que aquellos con derecho al voto pudieran elegir los miembros de la Cámara de Representantes y el Senado de Puerto Rico. Sin embargo, el presidente de EEUU y el Congreso de EEUU continuaban teniendo el poder de vetar cualquier ley además de nombrar y confirmar al Gobernador de Puerto Rico.25
El PS obtuvo 24,468 votos ó 15% de los votos emitidos en las elecciones de 1917. Ganó la alcaldía de seis municipios y, además, eligió senador a Santiago Iglesias Pantín y a José Aldrey como representante. Este último fue electo mediante votos coligados del PR. Este resultado animó una propuesta de acercamiento electoral previo las elecciones de 1920 con el PR fundamentado en el apoyo que líderes de ambas organizaciones ofrecían a la anexión de Puerto Rico a los EEUU. Sin embargo, la asamblea socialista derrotó la idea. Manuel Rojas, militante del PS, advirtió entonces:
Si nos asociáramos con los elementos burgueses, en cualquier momento y en cualquier forma, por una inmoderada ansiedad de mejoras inmediatas, no solo nos confundiríamos con sus odiosas prácticas, sino que también introduciríamos en las huestes que se agrupan esperanzadas y alentadas por la nueva fe, la más funesta desmoralización que no podríamos combatir después que nosotros mismos hubiésemos iniciado ese movimiento desmoralizador26
En 1920 el PS obtuvo 59,140 votos; más del doble de los votos alcanzados en las elecciones de 1917. La proporción de electores que les ofrecieron su apoyó aumentó a 25%. Asumió control administrativo de ocho pueblos y eligió un senador y cuatro representantes.27 La colectividad se fortalecía políticamente con cada evento electoral y se convertía en una fuerza que amenazaba los intereses de las clases dominantes representadas en el PU y el PR. Según el sociólogo Ángel Quintero, dicho crecimiento estaba directamente relacionado con el aumento de la intensidad en el cultivo de la caña de azúcar que se estaba observando con la creciente presencia de corporaciones estadounidenses en esa industria al iniciar la década de 1920. Este fenómeno provocó un proceso de proletarización de la población que se convirtió entonces en la base electoral y la razón del fortalecimiento del PS.28
A pesar del crecimiento electoral y las advertencias de militantes, la asamblea del PS aprobó en 1923 una resolución para autorizar pactos electorales con otros partidos políticos. Se firmaron entonces acuerdos de coalición con los republicanos para los años 1924 y 1928. Ninguno tuvo éxito en los comicios generales y fueron minoría en la Asamblea Legislativa. Santiago Iglesias Pantín, Blas Oliveras, Bolívar Pagán y Prudencio Rivera Martínez fueron los responsables de realizar los acercamientos correspondientes para las negociaciones.29 Pocos años después, todos ellos serían funcionarios públicos de alto rango en el gobierno de la Coalición Republicana Socialista entre 1933 y 1940.
Un pacto electoral durante crisis económica y conflictos obrero-patronales, 1932 - 1940
Los partidos políticos son instituciones que se organizan con fines públicos para administrar los recursos de la sociedad y elaborar políticas. Están constituidos por personas que se asocian de manera voluntaria y comparten un conjunto de ideas que se configuran a través de diferentes factores; incluyendo, entre ellos, sus condiciones de vida y trabajo. Dichas ideas son, en su momento, utilizadas como referentes para la gestión gubernamental y han de responder, por lo general, a intereses particulares de grupos determinados de acuerdo con la relación que presentan con los medios de producción y las funciones que desempeñan en la economía. Desde esta perspectiva, los partidos políticos y las organizaciones sindicales son estructuras a través de las cuales los trabajadores pueden articular una identidad propia y presentar cierto nivel de cohesión como actor social dando a su acción un sentido colectivo en la promoción de sus intereses de clase a nivel político y sindical; ya sea mediante la participación electoral u organización en el taller de trabajo, entre otras estrategias de lucha. De esta forma, los partidos políticos y los sindicatos pueden resultar vehículos útiles para que los trabajadores impulsen un orden social que promueva su bienestar y el de sus familias.30
El PS y la FLT fueron las instituciones creadas por los trabajadores para tales propósitos en las primeras décadas del Siglo XX en Puerto Rico.31 Sin embargo, esas organizaciones dejarían de cumplir su función a partir del momento en el cual antepusieron su interés político-partidistas a las necesidades de los trabajadores; específicamente, con la firma de pactos coalicionistas con el Partido Unión Republicana (PUR) para las elecciones de 1932 y 1936. Justificaron tal acción política en el preámbulo del primer acuerdo al afirmar:
[estamos] sinceramente convencidos de la apremiante urgencia de sumar votos en las urnas electorales con el objeto de conquistar las posiciones legislativas y ejecutivas necesarias para realizar un cambio fundamental en las deplorabilísimas [sic] condiciones económicas, sociales, políticas e industriales porque atraviesa nuestra isla.32
Cuando la Coalición Republicana Socialista triunfó en las elecciones de 1932 y formó gobierno, el país atravesaba una profunda crisis económica debido a la Gran Depresión que inició en 1929. El valor de la producción nacional se redujo de $176 millones a $134 millones entre 1930 y 1933. Paralelamente, el ingreso por persona disminuyó desde $122 hasta $86 y el costo de vida incrementó alrededor de 33%. El 65% de la fuerza laboral no tenía trabajo y, en cuatro años, los jornales y salarios bajaron de $131 millones a $95 millones.33
Las precarias condiciones de vida causaron un evidente malestar en los trabajadores que se tradujo en cientos de conflictos obrero-patronales durante el gobierno de las fuerzas coalicionistas. Usando los datos ofrecidos en los informes anuales producidos por el Comisionado del Trabajo para el Gobernador de Puerto Rico desde el año fiscal 1932 - 1933 hasta 1940 - 1941 se observa que para ese periodo ocurrieron más de 400 huelgas, paros, controversias y querellas donde participaron sobre 300,000 hombres y mujeres empleados en múltiples industrias. Protestaron obreros del azúcar, del tabaco y de la aguja, así como empleados de los puertos, trabajadores del ferrocarril, choferes públicos, panaderos e, incluso, desempleados, entre otros. Estas cifras incluyen únicamente aquellos pleitos laborales en los cuales se solicitó intervención de la Comisión de Mediación y Conciliación.
Para analizar los conflictos obrero-patronales se dividió en cinco regiones el mapa de Puerto Rico y sus municipios fueron distribuidos de acuerdo con su ubicación geográfica. Las regiones son: norte, sur, este, oeste y centro. Cerca de la mitad de los pleitos (201) sucedieron en los principales pueblos de la Isla; incluyendo entre ellos, San Juan (86), Arecibo (43), Mayagüez (30), Río Piedras (26) y Ponce (16). La mayoría ocurrieron en el norte del país (278) pero la proporción más alta de huelgas fue en la región central (81%); particularmente activos estuvieron en esta región los despalilladores de tabaco y panaderos. El centro del país tuvo, además, una de las tasas más altas de participación femenina (24%) y de pleitos resueltos a favor del obrero (82%), según el criterio del Comisionado del Trabajo.
En el oeste también se observa una proporción elevada de conflictos resueltos a favor del trabajador (80%). Sin embargo, los actores principales aquí fueron obreros no-agrícolas (35%); especialmente, los trabajadores de los muelles como, por ejemplo, los estibadores. Esta región es la única donde la industria del azúcar no figuró como uno de los principales escenarios de conflictos. Esos lugares fueron los puertos (25%) y la industria textil (14%). La región sur y la región este, en cambio, se caracterizaron durante dichos años por ser zonas productoras de azúcar. Esa industria era entonces la principal actividad económica del país. Interesantemente, allí se presentaron las tasas más bajas de conflictos que fueron resueltos a favor de trabajadores (76% - 77%). En el sur las causas más frecuentes para disputas laborales eran factores económicos tales como mejores salarios y aumentos en el pago por tarea. Mientras, en el este el motivo mayor de diferencias eran las violaciones de leyes o contratos.
Una posible explicación para comprender esta diferencia en la efectividad de la Comisión de Mediación y Conciliación en el sur y este con respecto a otras regiones del país pudiera estar en la distribución geográfica de la inversión foránea en la industria del azúcar. La mayor parte de las centrales azucareras se ubicaron en las zonas costeras de Puerto Rico; pero, las compañías estadounidenses estaban en el sur y el este. Durante ese periodo histórico cuatro corporaciones estadounidenses operaban en el país: Aguirre Sugar Company, Fajardo Sugar Company, South Puerto Rico Sugar Company y United Porto Rico Sugar Company. En 1926 esas empresas eran dueñas de 10 centrales y todas violaban la Ley de los 500 Acres. En 1929, ellas controlaban casi el 70% de las tierras cañeras y producían la mitad del azúcar. El valor de sus activos sumaba $64,000,000; esta cifra equivalía al 10% de la riqueza total del país. Entre 1920 y 1935, tres de estas corporaciones azucareras estadounidenses tuvieron unas ganancias conjuntas de $81 millones y pagaron en dividendos más de $60 millones. El poder que tenían estas corporaciones les valió un trato preferencial por el gobierno que se pudo haber extendido al proceso de mediación en conflictos laborales.34
En este contexto de severa crisis económica y extrema polarización en la distribución de la riqueza nacional, los trabajadores entendían que dos instituciones fuertes defenderían sus intereses: la FLT y el PS. La FLT era la principal organización sindical de Puerto Rico. En 1930 tenía afiliada 236 uniones y 35,000 trabajadores. Mientras, el PS había sido la colectividad de mayor crecimiento electoral desde que fue fundada en el año 1915 para servir como instrumento de representación de trabajadores en las instituciones de gobierno. En el 1932 obtuvo casi 100,000 votos. Dicha cifra equivalía al apoyo del 25% de los electores.35
No obstante, dos conflictos fueron fundamentales para el deterioro de las relaciones de los trabajadores con la FLT y el PS; incluso, posteriormente, significó la ruptura de estos con esas instituciones y la búsqueda de unos nuevos instrumentos de lucha política y sindical. Se trata de la huelga en la industria del azúcar entre 1933-1934 y la huelga de los puertos en 1938. En el primer caso, los trabajadores decidieron continuar con el proceso huelgario y retar a la dirección de la FLT tras la firma de un convenio por la dirección sindical con la Asociación de Productores de Azúcar de Puerto Rico que no satisfacía las demandas obreras. Mientras que, en el segundo caso, se observa en dicho conflicto laboral la presencia del Congreso de Organizaciones Industriales (CIO por sus siglas en inglés), una nueva organización obrera estadounidense que retaba la hegemonía sindical de la AFL en EEUU.36
El CIO tuvo su origen en un comité que fue creado al interior de la AFL en el 1935. La AFL era la mayor organización obrera de EEUU y estaba formada por sindicatos de oficio. Sin embargo, con la crisis económica de la década de 1930, existía la necesidad de incorporar otras modelos de organización sindical; en particular, los sindicatos industriales. Trabajadores de industrias básicas -que se caracterizaban por la producción en masa mediante el uso intensivo de máquinas y la contratación de fuerza de trabajo no-diestra y semi-diestra-querían formar uniones obreras pero los sindicatos de oficio no atendían sus necesidades.37 Para tales fines, dirigentes sindicales intentaron que se modificaran las políticas de la AFL. John Lewis, dirigente minero, indicó las razones en la Asamblea Nacional de la AFL de 1935:
Grandes combinaciones de capital han creado grandes plantas industriales, y se extienden a través de las fronteras de nuestros distintos estados desde el norte hasta el sur y el oeste de tal manera que han reunido para si tremendo poder e influencia, y son casi 100 por ciento efectivos oponiéndose a la organización de los trabajadores bajo las políticas de la Federación Americana del Trabajo.38
Los sindicatos industriales era una estrategia de organización para la defensa de los trabajadores cónsono con el surgimiento de grandes corporaciones industriales. La AFL no consideró necesario organizar a trabajadores en sindicatos industriales. Muchos de sus dirigentes estaban preocupados en conservar su poder y esferas de influencias en sus uniones. Se observaba una brecha creciente entre la dirección y los trabajadores que limitaba su capacidad para poder servir de intermediario en las aspiraciones de los obreros. Ante tales circunstancias, un grupo de dirigentes sindicales que estaban afiliados a la AFL organizaron el Comité de Organizaciones Industriales. Tenían dos objetivos principales: continuar promoviendo el sindicalismo industrial al interior de la AFL así como también apoyar a trabajadores interesados en formar su propio sindicato industrial. La AFL suspendió esos dirigentes y las uniones que representaban en 1936. Los expulsó dos años después.
El Comité de Organizaciones Industriales se constituyó en el CIO en el año 1938. Muchas de las uniones en el CIO fueron creadas por el trabajo de militantes obreros que entendían era fundamental organizar sindicatos industriales durante la crisis económica. Algunos integraban también organizaciones políticas como el Partido Comunista de EEUU.
El crecimiento de esta organización fue acelerado como resultado de la aprobación en 1935 de la Ley Nacional de Relaciones Laborales de EEUU, legislación del Nuevo Trato que reconoció el derecho de organización a los obreros, el derecho a la negociación colectiva y el derecho a realizar acciones colectivas como huelgas.39 En 1938 el CIO se constituyó con 41 uniones y más de 4,000,000 de miembros. Esa cifra excedía los afiliados de la AFL.40 Durante dicho año, para la huelga de los puertos en Puerto Rico, el CIO organizó a dependientes de oficinas mediante la Unión de Empleados y Dependientes de los Muelles y a marinos que tripulaban barcos de las compañías, a través de la Unión Marítima Nacional.41 Su presencia representó un reto para la FLT, el PS y la política de paz industrial coalicionista.
Junto a estos eventos, dirigentes y funcionarios públicos que estaban asociados al PS fueron señalados por varios actos de corrupción incluyendo apropiación de fondos públicos. El Departamento de Justicia de Puerto Rico llevó a cabo investigaciones sobre algunos casos ocurridos en el Senado en el año 1938. Entre ellos se destacaron pesquisas en las cuales se involucraron a los senadores socialistas Moisés Echevarría, Sixto Pacheco y Bolívar Pagán. Ellos fueron asociados a un esquema de malversación de fondos públicos a través de la producción de nóminas falsas y contratación de empleados para rendir servicios que no fueron prestados. Como resultado, un senador socialista fue arrestado.42
Los trabajadores del país observaron que - mientras la crisis económica dificultaba el acceso a un empleo y la satisfacción de sus necesidades - dirigentes de la colectividad, que se supone los representara en el gobierno e impulsaran los intereses de la clase obrera, concentraban sus esfuerzos preservar la coalición electoral realizada con el PUR y en acumular beneficios materiales a travé del ejercicio del poder. De esta forma, en la FLT y PS ocurría un proceso de descomposición rumbo a las elecciones de 1940.
Las elecciones generales de 1940 y la búsqueda de nuevos instrumentos de lucha política y sindical
Para las elecciones del año 1940, la FLT y el PS habían perdido fuerza y vitalidad. Más de una decena de dirigentes fueron expulsados tras acusaciones de deslealtad y traición. Fueron cesanteados en diferentes momentos por realizar denuncias públicas de corrupción y organizar grupos al interior de la colectividad para impulsar políticas distintas a la oficial. Un ejemplo del primer caso fue Epifanio Fiz Jiménez, senador por el Distrito de San Juan, expulsado tras decir que "el movimiento Socialista está herido de muerte por la malversación de fondos públicos y las pillerías de gran parte de sus organismos representativos"43. Ejemplos del segundo caso son Antonio Reyes Delgado, senador por el Distrito de Arecibo, y Prudencio Rivera Martinez, Comisionado del Trabajo, por dirigir un movimiento contra la dirección de Bolivar Pagán en el PS llamado Oposición Socialista; y Miguel Bernard Silva, Florencio Cabello, Ramón de Jesús, Ramón Fuentes, Julio Pantoja, Nicolás Rodríguez, Tadeo Rodríguez García, José Soto Rivera y Agüedo Vargas quienes fundaron el colectivo Afirmación Socialista en ocasión de la huelga de la industria del azúcar entre 1933 y 1934.44
Este último grupo puso de manifiesto las diferencias prevalecientes entre las corrientes de pensamiento que convivían al interior del PS desde su fundación en 1915 y que aumentarían y exacerbarían con las alianzas electorales y la crisis económica de los años '30. Afirmación Socialista se creó para impulsar cambios en la colectividad porque sus miembros entendían había un distanciamiento del ideal socialista y falta de participación democrática. Interesaban que dicha organización política regresara a sus objetivos iniciales combatiendo "la tiranía industrial" a través de la "unidad gremial" y la "lucha de clases". 45
Los obreros buscaron nuevos instrumentos de lucha política y sindical durante la década de 1930. Una cantidad considerable de los dirigentes principales de la FLT y el PS habían perdido fuerza moral y, por tanto, la confianza de los trabajadores que representaban. Otras opciones se presentaron; incluyendo, el Partido Nacionalista fundado en 1922 y el Partido Comunista organizado en 1934. Sin embargo, ninguna de esas agrupaciones políticas - más allá de las importantes aportaciones que realizaron al movimiento obrero - representaban alternativas viables desde el punto de vista electoral. El Partido Nacionalista, después de 1932, descartó la vía electoral y adoptó la lucha armada para impulsar sus objetivos políticos de corto y largo plazo; incluyendo, la independencia de Puerto Rico. Mientras, el Partido Comunista tenía la capacidad intelectual y organizativa para ofrecer al movimiento obrero dirección pero no tenía los recursos para sostener una estructura electoral.
Los partidos tradicionales también se reorganizaron para intentar ser opción electoral. En todos ocurrieron divisiones y fallecieron líderes importantes. Ocurrió un vacío de poder. El Partido Unión Republicana (PUR) se dividió en dos facciones históricas personificadas por Miguel Angel García Méndez, quien era Presidente de la Cámara de Representantes, y Rafael Martínez Nadal, Presidente del Senado. El primero representaba al sector que estaba asociado a intereses corporativos; en particular, aquellos vinculados a la industria del azúcar. El segundo representaba al sector de profesionales con mayores lazos con la economía local. García Méndez y sus seguidores se separaron del PUR y fundaron el Partido Unión Republicana Progresista (PUR-P). En el PS también ocurrió una importante fractura. Prudencio Rivera Martínez, dirigente de la FLT y Comisionado del Trabajo, fue expulsado por organizar Oposición Socialista. En las elecciones de 1940 creó con otros correligionarios el Partido Laborista Puro (PLP). Mientras, en el Partido Liberal (PL) ocurre una ruptura entre Antonio Barceló y Luis Muñoz Marín por diferencias sobre posiciones de la organización. Entonces las prioridades de Muñoz Marín eran la independencia del país y la justicia social. Entendía que el partido necesitaba redireccionarse y, para esos fines, creó junto a otros Acción Social Independentista.46 La intención era "defender por los medios más rápidos, más eficaces y más seguros, agotando todas las acciones legales, la independencia de Puerto Rico y la justicia social y económica para los que sufren, en una u otra forma, las consecuencias del sistema de explotación colonial aquí establecido".47 Meses después los integrantes de este grupo son expulsados del Partido Liberal y fundan el Partido Popular Democrático (PPD).
Para tornar más complejo este escenario político partidista, previo a las elecciones se firman pactos electorales. En primer lugar, se crea la Unificación Tripartita Puertorriqueña integrada por PURP, PLP y PL. Sus dirigentes eran Miguel Angel García Méndez (PUR-P), Prudencio Rivera Martínez (PLP) y José Ramírez Santibañez (PL). A la vez, PUR y PS forman la Coalición Republicana Socialista al renovar los acuerdos firmados en 1932 y 1936. Sus líderes eran Rafael Martínez Nadal (PUR) y Bolívar Pagán (PS). Mientras, el PPD se presenta con Luis Muñoz Marín como figura principal.
Esta complicada reconfiguración del escenario político electoral constituye un reflejo de la convulsa situación social y económica que se vivía en Puerto Rico en la década de 1930. En la historia económica, política y social del país, los años '30 se caracterizan por ser un periodo de crisis y transiciones. El orden vigente perdió credibilidad y sectores sociales intentaron conservarlo, modificarlo o transformarlo de acuerdo con sus intereses particulares.
En tal coyuntura surge el PPD con el interés de presentarse como opción para aquellos grupos de la sociedad que el orden existente no respondía a sus necesidades; en específico, trabajadores, campesinos y pequeños agricultores. Muñoz Marín definió al nuevo partido como un "movimiento para unir la voluntad de los que habían sufrido en sus vidas el zarpazo y desgarre del sistema económico despiadado".48 Para su Comisión de Orientación Política, la razón fundacional fue "la necesidad de romper la esclavitud económica a que estaba sometido el pueblo puertorriqueño especialmente su clase trabajadora"49
El PPD se fundó el 22 de julio de 1938. Hacía poco más de un año que se había determinado su inscripción tras desacuerdos internos irreparables en la dirección del PL.50 Su logo es la cara de un jíbaro y su lema "Pan, Tierra y Libertad", similar al usado por el Partido Comunista. En El Batey, órgano de comunicación oficial del PPD para la campaña electoral de 1940, se explica el significa del mismo:
Por "Pan" queremos decir el derecho del pueblo a la alimentación y vida sana, suficiente y digna [...] "Tierra" quiere decir que la tierra que dio Dios para los hombre no la monopolicen unos cuantos grandes intereses para amasar millones sino que la tengan los hombres para el alimento y la dignidad de sus vidas [.] "Libertad" quiere decir que el destino final de Puerto Rico debe ser lo que el pueblo de Puerto Rico mismo decida.51
El Batey y El Catecismo del Pueblo, fueron documentos importantes para divulgar las ideas del PPD en esos años. Sin embargo, cada uno de ellos tenía características distintas. El Batey era un periódico corto, de fácil lectura y circulación gratuita que estaba dirigido principalmente a las familias campesinas que "produce casi todo lo que Puerto Rico da"52; la mayoría de las cuales trabajaba en la industria del azúcar, del tabaco o del café. Mediante él, se divulgaba el programa del partido y su perspectiva sobre asuntos de interés para el país. Para Muñoz Marín, uno de sus objetivos era ofrecer "explicaciones llanas de los problemas de nuestro pueblo, [y] de las razones por las cuales no se resolvían adecuadamente."53 Concibió a El Batey como un instrumento de comunicación para con los campesinos que habían sido "despreciado como a una bestia que es útil para trabajar y producirles riquezas a unos cuantos intereses, pero a quien no hay que hablarle, explicarle ni consultarle."54 Posteriormente, sostuvo que el mismo fue una herramienta para crear conciencia política:
El campesino, además de entender las razones y recibir la información de datos y de realidades que le eran desconocidos, subconscientemente sintió la satisfacción del que se ve respetado, del que se ve tratado como hombre a quien hay que convencer [...] Ante el contraste, le daba coraje que trataran de conquistarlo con insultos vagos y con conclusiones y con hacer sonar en el bolsillo el dinero que su trabajo le había producido, directa o indirectamente, a los grandes intereses económicos.55
Muchas de las noticias publicadas en El Batey estaban dirigidas a los trabajadores. Abordaban temas como los salarios, la jornada laboral, el desempleo y el impuesto sobre alimentos básicos para la población. Analizaba la situación laboral de los obreros de la caña, los choferes y los maestros del país; y el efecto de las nuevas tecnologías en el trabajo. Discutía derechos de los trabajadores incluyendo, el derecho al trabajo, a la huelga y a organizarse en uniones obreras, así como el derecho a la vivienda y el derecho a la salud. También abordó temas de interés para los pequeños agricultores y los comerciantes.56
Por otra parte, El Catecismo del Pueblo fue un documento que se publicó en 1940. Su fin era atender temas relacionados con la situación del país para informar a la población y para promover su participación electoral utilizando un formato de preguntas y respuestas. Las primeras preguntas se dirigieron a abordar la actividad productiva de Puerto Rico, las pobres condiciones de vida y las causas por las que las familias vivían en esas circunstancias. Atribuyó esto "a la injusticia social con que se distribuyen las riquezas producidas por el trabajo de los puertorriqueños"57 explicando que las ganancias millonarias que obtienen las grandes corporaciones por sus operaciones en el país son posibles por los "bajos jornales [pues] mientras más pequeña sea la remuneración al agricultor, más ganancias sacan los grandes intereses económicos del precio de los productos que ustedes [los trabajadores] producen y ellos ofrecen".58 En repetidas ocasiones hizo énfasis sobre cómo la pobreza de las familias y las riquezas de las corporaciones eran dos caras de una misma moneda. Por último, señaló las medidas que se deben tomar para mejorar las condiciones de vida de las familias en Puerto Rico. Menciona, entre ellas, salario mínimo para todos los trabajadores, disminuir impuestos sobre el consumo, controlar los precios de productos básicos y "rescatar las tierras de las grandes corporaciones absentistas para hacer una redistribución equitativa y sana entre miles de trabajadores que hoy no poseen otra cosa que su capacidad de trabajo."59
En agosto de 1939 se celebró la primera concentración masiva del PPD en San Juan. Asistieron miles de personas. Según Muñoz Marín, "los trabajadores iban dándose cuenta del crecimiento de una fuerza que despertaba su interés como posible defensora de su justicia."60 En julio de 1940 se llevó a cabo la asamblea constituyente de la nueva colectividad. Participaron sobre 4,000 delegados de los diferentes barrios y municipios de Puerto Rico; aprobándose allí el programa económico, social y político del partido. El programa del PPD establecía entre sus objetivos lo siguiente: "nuestro pueblo está sometido a un tiránico sistema de explotación económica que debe cesar inmediatamente"61. Añadía, "[l]os trabajadores deben estar protegidos en su derecho a un nivel de vida que sea lo más decente posible, con relación a las actividades a que dediquen su trabajo, por medio de legislación de salario mínimo que tome en cuenta costo de producción, mercado y condiciones de las industrias."62
A tales efectos, el PPD propuso un programa electoral cuyo interés era abordar problemas de los obreros, campesinos y pequeños agricultores con medidas que impulsaran la protección laboral, el repartimiento de tierras, la diversificación de la producción y la redistribución de riquezas garantizando, a su vez, el acceso a la salud, vivienda y educación.63 El PPD incluyó en su programa para las elecciones de 1940 reivindicaciones históricas de los trabajadores. En este sentido, son significativos los paralelismos con los programas del PS en las elecciones de 1917 y 1932. Algunas de las medidas de naturaleza económica que se identifican en estos programas son la ejecución de la Ley de 500 Acres, la repartición de tierras a obreros y pequeños agricultores, la creación de cooperativas de consumo y producción, facilitar crédito a un interés bajo, eliminar las contribuciones a propiedades por debajo de un valor mínimo determinado y aumentar los impuestos a las corporaciones. Entre los elementos en común relacionados al trabajo están fijar un salario mínimo adecuado en función del costo de vida, garantizar el derecho de los obreros a organizarse en sindicatos y negociar colectivamente y crear un sistema de seguridad social para los desempleados, los enfermos, los envejecientes y las mujeres en casos de maternidad. Con respecto a la salud, la vivienda y la educación se propone promover el acceso a la atención médica con la creación y/o ampliación de una red de hospitales y dispensarios, extender las protecciones de hogar seguro de manera tal que las familias tengan techo garantizado, masificar la educación de niños y promover mayor acceso a la Universidad de Puerto Rico. Además, existía gran interés en atender el problema de la propiedad ausente y las leyes de cabotaje.64
Para Luis Muñoz Marín, la legislación que viabilizara ese programa debía considerarse en su conjunto como una nueva filosofía social para una vida "digna, decente y segura" 65 que aspiraba garantizar a la población alimentación adecuada, vivienda segura, acceso a servicios de salud y educación además de la oportunidad de disponer tiempo de ocio y recreo. Para esto era necesario la recuperación de la economía y distribución justa de las riquezas.66
De acuerdo con César Andreu Iglesias, un destacado dirigente comunista en esos años, el Partido Comunista hizo contribuciones importantes a la elaboración del programa del PPD a través de la lucha llevada a cabo desde su fundación por una serie de demandas que fueron posteriormente incorporadas en el programa del partido dirigido por Luis Muñoz Marín.67 Desde su creación, pocos meses después de la huelga de la industria del azúcar de 1934, el Partido Comunista dirigió esfuerzos y recursos a la organización en asociaciones y sindicatos de trabajadores en diferentes sectores; incluyendo, entre ellos, grupos tales como los choferes y los trabajadores desempleados. Además, colaborarían con trabajadores que se encontraban descontentos con la FLT en la fundación de la Confederación General de Trabajadores (CGT). Mediante esta acción, contribuyó al fortalecimiento del movimiento obrero y a constituir una base de trabajadores que servirían de apoyo político y electoral del PPD.
En septiembre de 1940, dos meses antes de las elecciones generales, el PPD divulgó modelos específicos de proyectos de ley preparados para articular parte de su programa; comprometiéndose públicamente a aprobar los mismos si recibían el apoyo del pueblo y constituían mayoría en la Asamblea Legislativa durante el cuatrienio de 1941-1944.68 Al respecto, el PPD determinó que los votos emitidos a favor del partido no iba a ser interpretados como manifestación de apoyo a una relación política particular con EEUU sino, "contra el sistema económico prevaleciente y a favor de las medidas específicas contenidas en el programa para la corrección de los males económicos resultantes de ese sistema."69 Quedó, de esta manera, en un plano secundario uno de los principios fundacionales de ASI, la organización creada en el seno del PL en 1936 - y a partir de la cual se fundó el PPD - para promover la independencia y la justicia social en el país.
En 1940 el PPD logró una amplia representación en la Asamblea Legislativa con ese programa de gobierno. Eligió 10 senadores, 18 representantes y alcaldes de 29 municipios.70 Obtuvo la mayoría en el Senado. Alcanzó a tener control en la Cámara de Representantes luego de un entendido con legisladores electos por la Unificación Tripartita Puertorriqueña. De esa forma, el PPD pudo impulsar desde la Asamblea Legislativa su programa de gobierno. Luis Muñoz Marín pronunció un discurso pocos días después en el cual sostuvo lo siguiente: "Cuando ha triunfado el Partido Popular Democrático ha triunfado todo el pueblo sufrido de Puerto Rico, en su clase trabajadora, en su clase agrícola, en su clase media."71 Estos eran los principales constituyentes del PPD. Algunos meses después escribió:
Al triunfar el Partido en noviembre de 1940, la sensación era ya avasalladora de una revolución -revolución democrática, dentro de la ley y el orden; [...] transferencia del poder no de unos partidos a otros, sino de ciertos intereses económicos y sus maquinarias políticas al pueblo mismo -revolución tan efectiva como la que representó el triunfo de Franklin Roosevelt en las elecciones de 1932 en Estados Unidos.72
Los vínculos estrechos del PPD con el Nuevo Trato y el Gobierno de EEUU eran evidentes.
El PPD recibió apoyo electoral de diversos sectores; incluyendo - entre ellos - trabajadores, particularmente de la región sur y este del país. De hecho, al analizar los resultados, uno de los municipios donde más apoyo obtuvo fue Guánica. Interesantemente, en ese municipio el PS pierde la mayor cantidad de votos en términos relativos con respecto a las elecciones de 1932 con -74.24%. En dicho pueblo estaba localizada la Central Guánica, una de las principales centrales azucareras del país. Era propiedad de South Porto Rico Sugar Company, la mayor corporación azucarera en la Isla.73 Controlaba alrededor de 50,000 acres, violando abiertamente las leyes vigentes sobre la tenencia de tierra, y producía más de 118,000 toneladas de azúcar. En el año 1930 su valor era aproximadamente $19 millones. Otro municipio donde el PS no tuvo buen desempeño electoral fue Santa Isabel. Allí perdió casi 70% de los votos entre 1932 y 1940. A igual que Guánica, era un pueblo azucarero. La producción era dominada por Aguirre Sugar Company que controlaba casi 40,000 cuerdas y producía más de 120,000 toneladas de azúcar. El valor de la empresa rondaba $15 millones.74
En los años '30, Anastasio Zayas Alvarado vivió en el Barrio Jauca de Santa Isabel. Fue, con su comunidad, protagonista de un estudio hecho por el antropólogo Sidney Mintz.75 "Taso", como le llamaban, era un trabajador de la industria azucarera que realizó tareas como cavar zanjas para construir sistemas de riego y preparar caminos para el tránsito de vagones. Taso militó en el PS en las elecciones de 1928, 1932 y 1936. Era organizador sindical, miembro del comité local y laboró como secretario de un colegio electoral en Santa Isabel.76 En esa época era usual la compra del voto por las corporaciones para los partidos políticos. El PPD denunció con fuerza en su campaña electoral esa práctica y, al parecer, tuvo efecto pues, en la prensa de la época, se reseñó días antes de las elecciones que se preveía una disminución en la compra de votos porque había temor de parte de los partidos que el dinero invertido se perdiera pues había forma de asegurar que el elector votara según se le indicara. Además, había una merma importante en los fondos electorales de los partidos políticos. Líderes coalicionistas, por ejemplo, admitían públicamente que para las elecciones de 1940 no había la misma cantidad de recursos que antes porque se habían reducido notablemente las "contribuciones voluntarias" de empleados públicos en las dependencias del gobierno.77 La crisis económica y el malestar existente de los trabajadores con los partidos en el poder son factores adicionales que explican dicho comportamiento.
Taso fue incluido en una lista negra de los patronos del pueblo por estar afiliado al PS. Estaba defraudado con el partido porque, entre otras cosas, el trabajo prometido no le fue otorgado y sus condiciones de vida no habían cambiado. Por eso colabora en la inscripción del PPD y luego se vincula a la organización. Al comentar sobre su desafiliación al PS indica:
Ya yo había perdido el interés mío en cuanto al partido. Porque ya habían transcurrido algunos años de las promesas que se habían hecho ningunas. Porque a medida que hubo esa coalición entre socialistas y republicanos, los socialistas no pudieron poner su programa en acción. Fue obstruido, ya no pudieron realizar el programa que tenían.78
Años después, recordó el momento de su afiliación al PPD:
yo lo hice, pero con la duda; como hemos sido engañados tantas veces [...]. De manera que, si aquellas mismas leyes que [Luis Muñoz Marín] nos ofreció no nos las hubiese dado, probablemente yo le votaba en contra otra vez. O me hubiera retirado de la política, porque ese era el propósito mío. Ya yo había perdido el interés. Porque en realidad yo veía que la situación del obrero nunca cambiaba; siempre era la misma.79
Taso estaba decepcionado con el PS. Por eso, cuando surge el PPD decide, aunque con reservas, asumirlo como su nuevo instrumento de lucha política; en especial, cuando observa que esa organización estaba cumpliendo las promesas que realizó en la campaña electoral.
En 1941 - el primer día de la primera sesión legislativa tras las elecciones de 1940 - el PPD radicó trece medidas que estaban contenidas en su programa de gobierno; entre ellas, la ley de salario mínimo, la ley de tierras para crear la política agrícola y diversas leyes para eliminar el impuesto a la sal y la contribución a hogares cuyo valor no ascendiera a $1,000.80 Entonces Taso era miembro del comité del barrio del PPD. Además, posteriormente, se haría miembro e ingresaría al comité local de la Confederación General de Trabajadores (CGT).81 Taso no tan solo había asumido un nuevo instrumento de lucha política sino también sindical.
La CGT se fundó en marzo de 1940, pocos meses antes de las elecciones generales. Participaron en la asamblea constituyente 42 uniones representando 32,700 trabajadores. La crisis económica, social y política junto a las luchas obreras de la década de 1930; en particular, la huelga de la industria del azúcar de 1934 y la huelga de los puertos de 1938, incidieron en su fundación.
La Asociación de Choferes (AC) fue una de las agrupaciones obreras más activas en la formación de la CGT. En enero de 1940 celebró su congreso anual. En esa reunión se determinó crear una comisión que impulsara una nueva central general de trabajadores82 en el país como alternativa sindical a la FLT. La AC tenía unos vínculos estrechos con el PPD. Sus miembros ofrecieron de manera abierta y pública su apoyo a dicho partido político; colaborando, incluso, con el proceso de inscripción de esa colectividad en el año 1938.83 En las elecciones de 1940, seis miembros de la AC fueron electos bajo la insignia del PPD a la Asamblea Legislativa. Según Francisco Colón Gordiany, vicepresidente y asesor legal AC:
la indignación de la clase choferil contra los atropellos y las injusticias de que era víctima, culminó en la cristalización de un odio tremendo y un deseo de venganza contra ciertos hombres que en todo momento trataron de privar a esta clase de sus derechos inalienables a ganarse honradamente el pan de cada día.84
Para César Andreu Iglesias, la CIO fue la fuerza motriz que impulsó la creación de la CGT a través del ejemplo ofrecido en EEUU con la organización de uniones industriales. Tras su fundación, Francisco Colón Gordiany realizaría un viaje oficial a Washington, DC con el interés de obtener apoyo político para la CGT y examinar la posibilidad de afiliarse a el CIO. Poco tiempo después, el CIO extendió una invitación de afiliación a la CGT.85
El fortalecimiento del PPD y el crecimiento de la CGT en esos años fue simultáneo. La organización política se convirtió en el principal partido de Puerto Rico; mientras, paralelamente, la CGT desarrolló una campaña exitosa para la organización de los obreros. Alcanzó a agrupar casi 380 uniones y representó alrededor de 150,000 trabajadores del país;86 convirtiéndose, prontamente, en la principal organización obrera de Puerto Rico. Sus líderes eran, principalmente, antiguos dirigentes de la FLT y miembros del Partido Comunista; incluyendo, entre otros, a César Andreu Iglesias, Ramón Barreto, Francisco Colón Gordiany, Sergio Kuilan Báez, Juan Sáez Corrales y Alberto Sánchez.
A comienzos de la década de 1940, trabajadores, campesinos y pequeños agricultores apoyarán las políticas de transformación económica y social adoptadas por el PPD pues promoverán un entorno económico que permitirá mejorar sus condiciones materiales de vida. En esos años se adoptó legislación protectora del trabajo, impulsó una reforma agraria y promovió la creación de industrias livianas de propiedad pública a través de un proceso de planificación gubernamental que interesaba responder a necesidades presentadas por estos sectores fomentando una redistribución de los ingresos mediante iniciativas institucionales.87
Sin embargo, a partir de la segunda mitad de la década de 1940, el PPD modifica su política económica para llevar a cabo un proyecto de industrialización con el interés de reorientar la estructura productiva hacia la manufactura mediante la otorgación de incentivos al capital foráneo, principalmente estadounidense, y el fomento de mano de obra barata. Dicho cambio de política privilegió los intereses de inversionistas extranjeros en menoscabo de las necesidades de los trabajadores, campesinos y pequeños agricultores provocando un distanciamiento de un sector del movimiento obrero del PPD y fisuras al interior de la CGT. Ese nuevo modelo económico develó sus límites en la década de 1970.88
Conclusión
El PS y la FLT fueron instrumentos de lucha política y sindical de los trabajadores en los comienzos del Siglo XX. Sin embargo, con la crisis económica de la década de 1930 se deterioraron las condiciones de vida y cuestionó la legitimidad de las instituciones existentes. En el 1932 y 1936, el PS firmó acuerdos electorales con el PUR que le permitió formar gobierno y asumir control sobre la Asamblea Legislativa de Puerto Rico entre 1933 y 1940. En ese tiempo tuvo a su disposición recursos públicos para intentar promover los intereses de los trabajadores; pero el PS y la FLT adoptaron la paz industrial como política laboral en el gobierno coalicionista. El resultado fue la subordinación de los intereses obreros al capital.
Los trabajadores pronto percibieron que los compromisos político-partidistas contraídos por el PS y la FLT tendrían mayor peso en su gestión pública. A partir de entonces, esas organizaciones experimentaron una severa crisis; en particular, con sus constituyentes. En sus ocho años de gobierno ocurrieron más de 400 conflictos obrero-patronales en el país; incluyendo, la huelga en la industria del azúcar entre 1933-34 y la huelga de los puertos de 1938. Estas huelgas fueron importantes porque en ambas instancias retaron la FLT y el PS. En el primer caso, los obreros desautorizaron la firma de un convenio colectivo firmado por la FLT y la Asociación de Productores de Azúcar de Puerto Rico y continuaron la huelga; mientras, en el segundo caso, aparece una nueva organización sindical estadounidense, el CIO, participando del conflicto y amenazando directamente la hegemonía sindical de la FLT.
Existía entonces una crisis orgánica según definida por el marxista Antonio Gramsci. El orden vigente perdió credibilidad y diferentes sectores intentaron incidir de acuerdo a sus intereses. Los trabajadores se desvincularon de las organizaciones políticas y sindicales que los habían representado en el pasado pues perdieron relevancia como instrumento de cambio. Ante ese escenario, buscar nuevas organizaciones para promover sus intereses era necesario. El PPD y la CGT, fundadas entre 1938 y 1940, se percibieron como alternativas al PS y FLT. En su apoyo al PPD coincidieron además los campesinos y pequeños agricultores, entre otros; formando de facto una alianza que le permitiría a la recién fundada colectividad elaborar política pública tras el control de la Asamblea Legislativa de Puerto Rico a partir de 1941. Dicha política se fundamentaba en principios similares a la política del Nuevo Trato en EEUU; con la cual se identificaban y habían colaborado líderes principales del PPD. Mientras, en la CGT coincidirían decenas de miles de trabajadores bajo un nuevo modelo de organización obrera usando como referencia los sindicatos industriales que estaban formando en EEUU a través del CIO.
La crisis económica junto a sus repercusiones políticas y sociales que caracterizó a la década de 1930 también impactó a los movimientos obreros de América Latina y el Caribe. En Cuba, por ejemplo, ocurrió la revolución de 1933 y posterior represión política por las fuerzas militares. En República Dominicana inició la dictadura de Rafael Trujillo en 1930.89 Mientras, en distintos países de América Latina se crearon centrales obreras similares a la CGT.90 Realizar un análisis comparativo del quehacer político y sindical del movimiento obrero en Puerto Rico con relación a otros países latinoamericanos y caribeños durante la década de 1930 de manera tal que se puedan trazar paralelismo y diferencias entre las diversas experiencias amerita investigaciones futuras.
2 Para una recopilación de ensayos en torno a las clases sociales, las relaciones de poder y los conflictos véase Anthony Giddens y David Held (eds.), Classes, Power, and Conflict. Classical and Contemporary Debates, London, McMillan Press, 1982.
3 Véase Roberto Franzosi, The Purple of Strikes: Class and State Strategies in Postwar Italy, Cambridge, Cambridge University Press, 1985; Edward Shorter y Charles Tilly, Strikes in France, 1830-1960, Cambridge, Cambridge University Press, 1974; Paula Abal Medina, "Una aproximación teórica al fundamento de las resistencias en la relación capital-trabajo", Psicoperspectivas: Individuo y Sociedad, 2014, Vol. 13, No. 2, pp. 7-18 y Walter Korpi y Michael Shalev, "Strikes, Power, and Politics in the Western Nations, 1900-1976" en Political Power and Social Theory, Vol. 1, 1980, pp. 301-334.
4 Dan La Botz, "The Marxist View of the Labor Unions: Complex and Critical", Working USA: The Journal of Labor and Society, Vol. 16, March 2013, pp. 32.
5 Richard Hyman, Industrial Relations: A Marxist Introduction, London, MacMillan, 1975.
6 Angel Barrios Alonso, "El sindicalismo entre la Historia y las Ciencias Sociales", Historia Contemporánea, Vol. 10, 1993, p. 135.
7 Conty Johnstone, "Marx y Engels y el concepto de partido", en Teoría marxista del partido político I, Pasado y Presente 7, 1971
8 Ruth Dassonneville y Michael S. Lewis-Beck, "The economic voter and economic crisis", Acta Politica, Vol. 49, No. 4, 2014, pp. 369-371.
9 Antonio Gramsci, Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el Estado Moderno, traducción y notas: José Aricó, Buenos Aires, Nueva Visión, 1980, pp. 62-70.
10 Daniel Bensai y Alan Nair, "A propósito del problema de organización: Lenin y Rosa Luxemburgo" en Teoría marxista del partido político II (problemas de organización), Pasado y Presente 12, 2da Edición, 1971, p. 13.
11 Para un estudio de los trabajadores durante la crisis económica y el Nuevo Trato en EEUU véase Irving Bernstein, Turbulent Years: A History of the American Worker, 1933-1941, Boston, Houghton Mifflin, 1970.
12 Véase, por ejemplo, Oliver Toscano, "Los dos gobiernos de Alfonso López Pumarejo: Estado y reformas económicas y sociales en Colombia (1934-1938, 1942-1945)", Apuntes del CENES, Vol. 29, No. 50, 2010, pp. 151.
13 Véase, por ejemplo, Guadalupe Correa-Cabrera y Ruth Ann Ragland, "Workers, parties and a 'New Deal': A comparative analysis of corporatist alliances in Mexico, and the United States, 1910-1940", Labor History, Vol. 57, No. 3, 2016, pp. 323-346 y Joe Ashby, "Labor and the Theory of the Mexican Revolution Under Lázaro Cárdenas", The Americas, Vol. 74, No. S1, 2017, pp. 158-199.
14 Para un análisis de las relaciones que han existido en diferentes momentos entre sindicatos latinoamericanos y las autoridades gubernamentales véase el segundo capítulo de Moisés Poblete Troncoso y Ben Burnett, The Rise of the Latin American Labor Movement, New Haven, College and University Press, 1960.
15 Para un análisis sobre la extensión del Nuevo Trato a Puerto Rico y los procesos políticos relacionados véase Thomas Mathews, Puerto Rican Politics and the New Deal, Gainesville, University of Florida Press, 1960.
16 EIPorvenir Social, "De nuevo en campaña. Nuestro programa", 23 de octubre de 1898, p.1.
17 Juan Angel Silén, Apuntes para la historia del movimiento obrero puertorriqueño, 2da edición, Río Piedras, s.n., 1995, pp. 58 - 63.
18 Carlos Sanabria, Puerto Rican Labor History, 1898 - 1934: Revolutionary Ideals and Reformist Politics, New York, Lexington Books, 2018, p. 114.
19 Nicolas Nogueras Rivera, "Notas del Editor" en Rafael Alonso Torres, Cuarenta años de lucha proletaria, San Juan, Imprenta Baldrich, 1939, p. 4.
20 Fernando Bayrón Toro, Historia de las elecciones y partidos políticos de Puerto Rico, 7ma edición, Mayagüez, Editorial Isla, 2008. pp. 153 - 156.
21 Para un análisis histórico-social de las huelgas en la industria del azúcar y los puertos ocurridas en 1905 véase Félix Córdova Iturregui, Ante la frontera del infierno: el impacto social de las huelgas azucareras y portuarias de 1905, San Juan, Ediciones Huracán, 2007.
22 Unión Obrera, 5 de octubre de 1906, p. 2 citado en Silén, op. cit., p. 67.
23 Para un análisis de la acción política de los trabajadores en las primeras dos décadas del Siglo XX en Puerto Rico véase Gervasio García y A.G. Quintero, Desafío y solidaridad: breve historia del movimiento obrero puertorriqueño, Río Piedras, Ediciones Huracán, 1997, pp. 35 - 83.
24 Citado en Bolívar Pagán, Historia de los partidos políticos puertorriqueños (1898-1956), Vol. I, San Juan, Librería Campos, 1972, p. 171.
25 Para un análisis de las relaciones entre EEUU y Puerto Rico en las primeras décadas del Siglo XX véase Truman Clark, Puerto Rico and the United States, 1917-1933, Pittsburgh, University of Pittsburgh Press, 1975.
26 Citado en Ángel Quintero Rivera, Lucha obrera: antología de grandes documentos en la historia obrera puertorriqueña, Puerto Rico, CEREP, 1972, p. 95
27 Para los resultados de las elecciones de 1917 y 1920 celebradas en Puerto Rico véase Bayrón Toro, op. cit., pp. 177 - 187.
28 Véase Ángel Quintero Rivera, La clase obrera y elproceso político en Puerto Rico: el capitalismo y elproletariado rural, s.l., s.n., 197?.
29 Silén, op. cit., p. 84.
30 Para análisis sobre la función de partidos políticos en contexto coloniales y su relación con trabajadores véase a César Andreu Iglesias, Los trabajadores y la política, San Juan, Bohíque, 1948 y Milton Pabón, "Los partidos políticos en el régimen colonial", Revista de Ciencias Sociales,, UPR, Vol. XV, No. 3, 1971, pp. 339 - 347.
31 Para una mirada crítica a la FLT a principios del Siglo XX véase Miles Galvin, "The Early Development of the Organized Labor Movement in Puerto Rico", Latin American Perspectives, Summer, 1976, Vol. 3, No. 3, 1976, pp. 29-30.
32 Citado en Pagán, op. cit., Vol. II, p. 40.
33Para las cifras véase James L. Dietz, Historia económica de Puerto Rico, 1ra edición en español, traducción Yvette Torres Rivera, Río Piedras, Ediciones Huracán, 1989, pp. 155, 157 y Harvey Perloff, Puerto Rico's Economic Future. A Study in Planned Development. Chicago, The University of Chicago Press, 1950, p. 160.
Posiblemente los principales estudios producidos en la época con respecto a la situación social y económica del país son Victor Clark (ed), Porto Rico and Its Problems, Washington, D.C.: Brookings Institution, 1930 y Bailey Diffie y Justine Diffie. Porto Rico: A Broken Pledge. New York: Vanguard Press, 1931.
34 Para las cifras véase César Ayala, American Sugar Kingdom: The Plantation Economy of the Spanish Caribbean, 1898 - 1934, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 1999, pp. 225 - 227; Esteban Bird, Report on the Sugar Industry in Relation to the Social and Economic System of Puerto Rico, San Juan, Bureau of Supplies, Printing, and Transportation, 1941, p. 96 y Diffie y Diffie, op. cit., pp. 52 - 53.
Para un estudio simpático a los intereses de la industria azucarera comisionado por compañías de EEUU véase Arthur Gayer, et al, The Sugar Economy of Puerto Rico. New York: Columbia University Press, 1938.
35 Para las cifras con respecto a la organización sindical en Puerto Rico en 1930 véase Sanabria, op. cit., p. 123. Para el apoyo electoral al PS en 1932 véase a Bayrón Toro, op. cit., pp. 203 - 210.
36 Para un análisis de estas huelgas véase, Taller de Formación Política, ¡Huelga en la caña!, 1933 - 1934, Río Piedras, Ediciones Huracán, 1982 y Taller de Formación Política, No estamos pidiendo el cielo: huelga portuaria de 1938, Río Piedras, Ediciones Huracán, 1988
37 Rose Pesotta, Bread upon the Waters, New York: Dodd, Meady & Company, 1944, pp. 175-176.
38 Citado en Art Preis, Labor's Giant Step, 2nd Edition, New York: Pathfinder Press, 1972, p. 42. Traducción libre del autor.
39 Para análisis en torno al movimiento obrero, su organización política y su relación con partidos políticos en EEUU véase Seymour Martin Lipset, "Marx, Engels, and America's Political Parties", The Wilson Quarterly, Vol. 2, No. 1, 1978, pp. 90-104 y Eric Chester, True Mission. Socialists and the Labor Party Question in the U.S., London, Pluto Press, 2004.
40 James J. Matles y James Higgins, Them and Us. Struggles of a Rank-and-File Union, Boston, Beacon Press, 1974, p. 119 y Preis, op. cit., pp. 70-71.
41 El Mundo., "Huelga general de trabajadores de los muelles", 4 de enero de 1938, p. 10.
42 Epifanio Fiz Jiménez, El racket del capitolio (gobierno de la coalición repúblico - socialista): años 1932 al 1940, San Juan, Editorial Esther, 1944, pp. 115 - 134.
43 Ibid., p. 51.
44 Blanca Silvestrini, Los trabajadores puertorriqueños y el Partido Socialista (1932 - 1940), Río Piedras, Editorial Universitaria, 1979, p. 125 y José Rivera Caballero, De lobos y corderos: Afirmación Socialista y la disidencia interna del Partido Socialista de Puerto Rico, 1915 - 1934, s.l., s.e., 2016, p. 159.
45 "Manifiesto de Afirmación Socialista" en Quintero Rivera, op. cit., 1972, pp. 108 - 111.
46 El Mundo, "Los partidarios de Muñoz Marín reunidos en Caguas. Una resolución para fundar en Puerto Rico la Acción Social Independentista'", 11 de septiembre de 1936, pp. 1, 10.
47 "Se inscribe en Secretaría la entidad 'Acción Social Independentista'" en Reece Bothwell González (ed.), Puerto Rico: cien años de lucha política, Vol. I Tomo I, Río Piedras, Editorial Universitaria, 1979, p. 595.
48 Universidad Interamericana de Puerto Rico, Centro de Documentación Histórica Arturo Morales Carrión, Cartapacio 12, Documento 4, "Capítulo Quinto. La realidad puertorriqueña: la política", p. 83.
Este archivo de fuentes primarias se abreviará UIPR, CDHAMC.
49 UIPR, CDHAMC, Comisión de Orientación Política, Libro del Partido Popular Democrático, 23 de septiembre de 1959, p. 25.
50 El Mundo, "La asamblea convocada por Muñoz considera nulos los acuerdos de 'Naranjales'", 28 de junio de 1937, pp. 9, 12 y 14.
51 El Batey, "Lo que quiere decir Pan, Tierra y Libertad", Año 1, Número 8, octubre de 1939, pp. 2-3.
52 El Batey, "En el Batey. Escrito por Luis Muñoz Marín para el campesino puertorriqueño", Año 1, Número 1, marzo de 1939, p. 1.
53 UIPR, CDHAMC, Cartapacio 12, Documento 1, "Capítulo Primero. 1940: El significado del triunfo", p. 11.
54 Supra, n. 52.
55 UIPR, CDHAMC, Cartapacio 12, Documento 1, "Capítulo Primero. 1940: El significado del triunfo", pp. 11-12.
56 Noticias para cada uno de los temas señalados están disponibles en El Batey, Año 1-2, No. 1-18.
57 UIPR, CDHAMC, "Catecismo del Pueblo", p. 10.
58 Loc. cit.
59 Ibid., p. 11.
60 UIPR, CDHAMC, Cartapacio 12, Documento 1, "Capítulo Primero. 1940: El significado del triunfo", p. 17.
61 UIPR, CDHAMC, Comisión de Orientación Política, Libro del Partido Popular Democrático, 23 de septiembre de 1959, pp. 2526.
62 Ibid., p. 26.
63 "Partido Popular Democrático 1940: programa económico y social" en Bothwell González, opcit, pp 613-24.
64 Véase los programas del PS para 1917 y 1932 y el programa del PPD para 1940 en Ibid., pp. 362 - 369, 508 - 518 y 613 - 624. En Puerto Rico: cien años de lucha política, Reece Bothwell González incluye el Programa del Partido Socialista de 1919. En el mismo incorpora varias notas identificando las diferencias que presenta con el programa de dicha organización política para el año 1917. Estas diferencias fueron consideradas al comparar los programas del PS de 1917 y 1932 con el programa del PPD en 1940.
65 UIPR, CDHAMC, Cartapacio 12, Documento 8, "Capítulo Noveno. El PPD: programa, acción y reflexión", p. 6.
66 Ibid., pp. 1-3, 6-8.
67 Kenneth Lugo del Toro, Nacimiento y auge de la Confederación General de Trabajadores, 1940-1945, San Juan: Universidad Interamericana de Puerto Rico, 2013, p. 140.
68 UIPR, CDHAMC, Cartapacio 12, Documento 8, "Capítulo Noveno. El PPD: programa, acción y reflexión", pp. 1-3.
69 UIPR, CDHAMC, Cartapacio 12, Documento 6, "Capítulo Setimo. El PPD: fundación y campaña", p. 125.
70 Bayrón Toro, op. cit., pp. 221 - 227.
71 UIPR, CDHAMC, Cartapacio 12, Documento 6, "Capítulo Setimo. El PPD: fundación y campaña", p. 106.
72 UIPR, CDHAMC, Cartapacio 12, Documento 7, "Capítulo Octavo. La revolución democrática", pp. 135-136.
73 Para un análisis sobre la South Porto Rico Sugar Company y sus operaciones en la región caribeña véase Humberto García Muñiz, Sugar and Power in the Caribbean: The South Porto Rico Sugar Company in Puerto Rico and Dominican Republic, 1900 - 1921, Río Piedras, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2010
74 Diffie y Diffie, op. cit., pp. 46 - 51.
75 Taso, trabajador de la caña, Río Piedras, Ediciones Huracán, 1988.
76 Mintz, op. cit., pp. 167 - 169 y 191 - 194
77 El Mundo, "Los acontecimientos tras bastidores", 10 de noviembre de 1940, p. 5
78 Mintz, op. cit., p. 226.
79 Ibid, p. 228
80 El Mundo, "Populares presentan sus proyectos fundamentales", 11 de febrero de 1941, pp. 1 y 16.
81 Mintz, op. cit., pp. 225 - 226 y 234 - 235.
82 Ibid., p. 142.
83 El Mundo, "Muñoz Marín dice que el Partido Popular no pagará un centavo por una firma en la inscripción ni por un voto en la elección", 30 de septiembre de 1938, p. 5.
84 El Mundo., "La clase choferil en la legislatura insular", 10 de noviembre de 1940, p. 1.
85 Lugo, op. cit., pp. 140-41
86 Ebenecer López Ruyol, El ABC del movimiento obrero, 2da edición revisada, Carolina, Instituto Técnico Sindical, 2005, pp. 103 - 104.
87 Francisco Catalá Oliveras, Promesa rota: una mirada institucionalista a partir de Tugwell, Río Piedras: Ediciones Callejón, 2013.
88 Pedro A. Cabán examinó el impacto que tuvo sobre los trabajadores y las organizaciones sindicales de Puerto Rico el proyecto de industrialización y las políticas laborales del gobierno a partir del año 1947. Para el estudio véase "Industrialization, the Colonial State, and Working-Class Organizations in Puerto Rico", Latin American Perspectives, Summer, 1984, Vol. 11, No. 3, 1984, pp. 149-172.
89 Para algunos trabajos sobre la historia del movimiento cubano véase Carlos del Toro González, Algunos aspectos económicos, sociales y políticos del movimiento obrero cubano, 1933-1958, La Habana: Instituto Cubano del Libro, 1974 y Michael Marconi Braga, "To Relieve the Misery: Sugar Mill Workers and the 1933 Cuban Revolution" en Jonathan Brown, Worker's Control in Latin America, North Carolina: University of North Carolina Press, 1997
Para algunos trabajos con respecto a la República Dominicana véase a Franklin J. Franco, República Dominicana: clases, crisis y comandos, La Habana: Casa de Las Américas, 1966 y Roberto Cassá, Movimiento obrero y luchas socialista en la República Dominicana: desde los orígenes hasta 1960, Santo Domingo: Fundación Cultural Dominicana, 1990.
90 Véase, por ejemplo, Diego Ceruso, "El Partido Socialista y el movimiento sindical tras la conquista de la Confederación General del Trabajo (1935-1937)", Revista Páginas, No. 20, 2017, pp. 131-146 y Spenser, Daniela. "La cimentación de la Confederación de Trabajadores de México." Tzintzun: Revista de Estudios Históricos, no. 60, 2014, p. 248-279.
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Abstract
Resumen: El objetivo de este artículo es analizar el impacto de conflictos obrero-patronales en las elecciones de 1940 en Puerto Rico y la búsqueda por trabajadores de nuevas organizaciones para la lucha política y sindical con las cuales impulsar sus intereses para satisfacer sus necesidades y mejorar sus condiciones de vida. En las primeras tres décadas del Siglo XX esa función la cumplen el Partido Socialista (PS) y la Federación Libre de Trabajadores (FLT). Sin embargo, con la crisis económica de los años '30, ocurre una transformación en esas instituciones a partir del pacto electoral con el Partido Unión Republicana (PUR) y el triunfo de la Coalición Republicana Socialista en los comicios generales de 1932 y 1936. Entre 1933 y 1940, la expectativa de los trabajadores de mejores sus condiciones de vida a través de la acción del PS y la FLT se transforma en malestar cuando se antepone a su bienestar los intereses político-partidistas. Desde esta perspectiva, se establece como contención que trabajadores comienzan a observar -al menos durante un periodo de tiempo- al Partido Popular Democrático (PPD) y la Confederación General de Trabajadores (CGT), como alternativas de organizaciones para la lucha política y sindical en Puerto Rico.




