Recibido 29/03/2016 - Aceptado 05/08/2018
RESUMEN
Dentro de la isla, la ciudad de Ibiza posee gran relevancia en la oferta turística y es el único núcleo urbano realmente antiguo. En este trabajo se realiza una descripción de las dos ofertas principales: el turismo patrimonial y el turismo de lujo. Estos dos tipos de oferta buscan revitalizar un destino maduro especializado en el turismo de sol y playa. El trabajo se basa en la revisión de la prensa local y estudios previos sobre el destino, completado con la visita e inspección de la oferta existente en la ciudad de Ibiza. La oferta patrimonial está basada en la ciudad histórica. Se han realizado diversas acciones para mejorar la presentación del patrimonio histórico de la ciudad, pero la ciudad histórica sigue siendo una zona con poca población y envejecida, no consiguiendo atraer nuevos residentes. El turismo de lujo tiene un importante impacto mediático en los últimos años gracias a los muchos proyectos de modernización de la oferta hotelera. Este tipo de oferta tiene su epicentro en el Paseo Marítimo, al otro lado de la bahía y frente a la ciudad histórica.
PALAVRAS-CHAVE: Ciudad de Ibiza, Patrimonio, Lujo, Estudio Descriptivo, Oferta.
ABSTRACT
Within the island, the city of Ibiza has great importance in the touristic supply and is the only really old urban core. In this paper a description of the two major deals were made: heritage tourism and luxury tourism. These two types of supply seek to revitalize a mature destination specialized in sun and beach tourism. The work is based on a review of the local press and previous studies about the destination, completed with boarding and inspection of existing supply in the city of Ibiza. The heritage supply is based on the historic city. There have been various efforts to improve the presentation of the historical heritage of the city, but the historic city remains an area with a small population and aging, not getting attract new residents. Luxury tourism has an important media coverage in recent years thanks to the many projects to modernize the hotels. This type of supply has its epicentre in the Seafront, across the bay and opposite the historic city.
KEYWORDS: City of Ibiza, Heritage, Luxury Descriptive Study, Supply.
1INTRODUCCIÓN
Ibiza es una isla de 572 km2 de superficie y 142.000 habitantes (Ibestat, 2016) que recibe anualmente 2,400.000 turistas (Agencia de Turisme de les Illes Balears, 2014). Aunque los inicios del turismo se remontan al primer tercio del siglo XX, fue en los años cincuenta y sesenta cuando se inició el turismo de masas (Ramón & Serra, 2014b). En los años sesenta y setenta se creó una imagen de destino turístico de sol y playa que destacaba por la promoción de la libertad, debido a la presencia del movimiento hippie en la isla (Ramón & Serra, 2014a). Esta misma presencia hippie potenció otro de los componentes de la oferta de la isla, la oferta de ocio nocturno. A principios del nuevo siglo se ha producido un reenfoque de la imagen y parte de la oferta hacia el turismo de lujo. Este tipo de turismo ha tenido un gran impacto en la prensa de sociedad, tanto nacional como internacional.
Dentro de la isla, la ciudad de Ibiza es el único núcleo urbano realmente antiguo y posee gran relevancia en la oferta turística patrimonial y de lujo. El objetivo de este trabajo es realizar un análisis descriptivo de los dos grandes tipos de oferta turística de la ciudad de Ibiza: el turismo patrimonial y el turismo de lujo. Ambos tipos de turismo tienen dos zonas claras de predominio, la Ciudad Histórica y el Paseo Marítimo respectivamente, que se encuentran una frente a la otra a los dos lados de la Bahía (Figura 1). La ciudad de Ibiza es un ejemplo de un intento de diversificación mediante dos tipos de oferta distintos pero complementarios.
Este trabajo se estructura en varios apartados. En el primero se describe brevemente la evolución histórica del turismo en la isla de Ibiza con la finalidad de contextualizar las acciones de diversificación. Tras exponer la metodología utilizada se realiza una descripción de los dos tipos de oferta: primero la oferta de turismo patrimonial, y después la oferta de turismo de lujo. Finalmente se exponen unas conclusiones sobre el éxito y futuro de ambos tipos de oferta turística.
2EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL TURISMO EN LA ISLA DE IBIZA
Muchos destinos costeros europeos han entrado en la fase de madurez o de postmadurez en las dos últimas décadas (Agarwal, 2002). Estos destinos turísticos adquirieron sus características en los años sesenta y setenta (Gale, 2005), y se orientaron hacia el turismo de masas con una oferta de sol y playa, un producto muy estandarizado y una fuerte estacionalidad (Sedmak & Milhalic, 2008). Los primeros destinos en desarrollarse, como es el caso de la Isla de Man (Cooper & Jackson, 1989), se caracterizan por el hecho de que ya han pasado por todas o casi todas las fases del ciclo de vida del destino turístico (Butler, 1980), otros como Ibiza se encuentran entrando en la fase de estancamiento (Ramón & Serra, 2014b).
En la isla de Ibiza, antes de 1909 no hay menciones a la presencia de visitantes que puedan considerarse turistas y no hay documentos escritos que muestren la existencia de debate sobre el sector. En esa época, los escasísimos visitantes son aventureros que llegan con la intención de explorar una sociedad primitiva (Ramón & Serra, 2014b). El primer indicio documental de interés por desarrollar este sector lo encontramos en la aparición de la guía "Ibiza, Guía del Turista" de Arturo Pérez-Cabrero, editada en Barcelona en 1909 (Ramón, 2001).
Los primeros visitantes sirvieron de detonante para que, a principios del siglo XX, se produjera un debate en la prensa local sobre la necesidad de fomentar el turismo para desarrollar socioeconómicamente la isla. En este contexto, un negocio fácil como aparentemente podía ser el turismo representaba una auténtica esperanza de progreso en todos los órdenes, aunque especialmente en el económico. De ahí la insistencia con que se reclamó, sobre todo desde los periódicos de la época, la creación de hoteles, líneas marítimas, carreteras y actividades de promoción turística (Ramón, 2001).
Los orígenes del turismo en Ibiza se encuentran en la década de 1930. Fue en esos años cuando surgieron los primeros establecimientos hoteleros y el turismo como actividad económica. El aumento de la afluencia turística y la inauguración de hoteles emblemáticos en Eivissa, Sant Antoni y Santa Eularia pusieron en marcha este sector de actividad. Desafortunadamente, los alojamientos tenían buenos niveles de ocupación durante los cuatro meses de verano pero estaban casi sin actividad el resto del año (Ramón, 2001). El 18 de julio de 1936 estalló la Guerra Civil, paralizando la actividad turística durante años.
La Guerra Civil Española y la II Guerra Mundial causaron la desaparición del turismo. La situación hotelera en la isla era caótica. Desde 1936 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, los hoteles de la ciudad estuvieron ocupados militarmente y los de Santa Eularia cerrados, permaneciendo abiertos sólo los de Sant Antoni (Cirer, 2004; Planells, 1984; Ramón, 2001). El levantamiento del embargo de la ONU a España, en 1950, propició un aumento en el número de llegadas turísticas. En 1955 se establecieron servicios extraordinarios de trasporte marítimo con el exterior en los meses de verano, permitiendo aumentar las llegadas de turistas, principalmente españoles (Ramón, 2001). El aeropuerto de Es Codolar abrió al tráfico comercial el 1 de junio de 1958 (Soriano, 1996) pero en condiciones muy básicas. A partir de 1964 el aeropuerto de Ibiza pudo empezar a operar con normalidad, aunque los vuelos internacionales no pudieron aterrizar hasta que se habilitó la aduana en 1966 y el aeropuerto adquirió la categoría de internacional (Cirer, 2004). Con la apertura al tráfico internacional, el turismo de masas contratado por turoperadores comenzó a llegar (Ramón, 2001).
En esa época es cuando llegaron los beatniks, grupo contracultural vinculado a las vanguardias de los años cincuenta (Cerda & Rodríguez, 1999; Planells, 2002). Aunque la importancia numérica y las actividades de los beatniks los hizo poco visibles, al mezclarse con otros residentes extranjeros, su presencia en la isla desde 1955 hasta bien entrados los sesenta resulto importante para dar a conocer la isla a los hippies. La principal diferencia entre beatniks y hippies es el extremado individualismo de los primeros frente al espíritu comunitario y gregario de los últimos (Ramón, 2001). En los años cincuenta, para competir con Mallorca, la industria turística ibicenca oriento la mayor parte de sus esfuerzos en ofrecer un producto diferenciado. Para ello recurrieron a explotar el encanto de Ibiza entre artistas, beatniks y otros outsiders (Ramón, 2001).
En los años sesenta y setenta se produce una gran aceleración del crecimiento de las plazas hoteleras y las llegadas de turistas. Los cambios que hicieron posible el boom turístico fueron la apertura del aeropuerto de Ibiza en 1958, la aprobación de diversas leyes de ámbito nacional en 1959 que simplificaban los formalismos de entrada en el país, la devaluación de la moneda y una cierta apertura de España a capitales exteriores (Rozenberg, 1990). Además, llegaban ayudas para financiar hoteles desde el gobierno nacional y desde los turoperadores de los países emisores. En este periodo se producen los fenómenos del movimiento hippie, la aparición del empresariado hotelero contemporáneo y el desarrollo urbanístico (Ramón, 2001).
En la prensa de la época se muestra el tópico de Ibiza como una isla caracterizada por el azul del mar y el cielo, por la luminosidad y el clima soleado, por un paisaje bucólico referenciado al mundo mitológico y por la tolerante hospitalidad de su población autóctona (Rozenberg, 1990). Desde entonces, los reportajes de la prensa escrita y de los medios audiovisuales, la publicidad e, incluso, las agencias de viajes y los turoperadores han contribuido a la perpetuación de la imagen de isla bohemia y festiva (Ramón, 2001).
En los años setenta el crecimiento del volumen de oferta y de llegadas de turistas es más lento que en la década previa, se produce el fin del fenómeno hippie, surge la primera oferta de discotecas de la isla como continuación de los pubs y salas de fiestas de los años cincuenta y sesenta, se produce un cambio de régimen político en España, la primera crisis económica desde la posguerra frena la economía, se crean nuevas instituciones para organizar la oferta del sector, y aparecen las primeras voces que piden la limitación del crecimiento del sector (Ramón, 2001). A partir de ese momento el declive final del sector agrícola y ganadero de la isla, y el rápido incremento de la llegada de turistas, anima a una veloz reconversión de los agricultores y pescadores en empleados del sector turístico. Pero el crecimiento del sector superó a la población nativa y atrajo a trabajadores de fuera (Aguiló, Barros, García, & Rosselló, 2004), principalmente de la península (Extremadura y Andalucía).
En los ochenta se asistió a una consolidación de la industria, a una mayor eficacia promocional y a un asentamiento del turismo en todos sus términos. En cuanto a la nacionalidad de los turistas, cabe mencionar el predominio de ingleses y alemanes. Este hecho es característico del conjunto de Baleares y crea una fuerte dependencia de la situación económica de estos dos países. Con el boom de las discotecas se incorporó el último elemento de la imagen de Ibiza. Ya existían establecimientos precursores de las discotecas en la ciudad de Ibiza a finales de los cincuenta, pero las discotecas hicieron acto de presencia a lo largo de los setenta y en los ochenta se produjo un incremento de su número y dimensiones (Ramón, 2001).
La década de los noventa se caracteriza por la crisis de sus inicios y por el proceso de modernización y reflexión colectiva. Fue precisamente coincidiendo con la crisis cuando empiezan a surgir gran cantidad de normas destinadas a reconvertir los establecimientos para adaptarlos a las nuevas exigencias y la conciencia medioambiental surgida en los años ochenta se plasma en medidas concretas. La crisis que azotó la isla entre finales de los ochenta y principios de los noventa fue muy grave y afectó a todos los sectores de la sociedad (Ramón, 2001). Tras el final de la crisis, el crecimiento en el número de plazas hoteleras fue muy moderado. Las nuevas construcciones fueron escasas, pero las remodelaciones y las obras de mejora afectaron a la mayor parte de la planta hotelera, implicando en muchos casos un aumento de categoría del establecimiento (Cirer, 2001).
El máximo de afluencia de turistas que se produjo con el cambio de siglo parece marcar un antes y un después en la tendencia del sector. Antes se producía un crecimiento constante, más o menos intenso según las épocas, que sólo se veía interrumpido por descensos coyunturales debidos a crisis internacionales o problemas en los principales mercados emisores. Después del año 2000 se produce una tendencia caracterizada por una gran estabilidad en el número total de pernoctaciones (Agencia de Turisme de les Illes Balears, 2014). Cuantitativamente la situación se puede definir como de estabilidad, a causa de las pocas variaciones en pernoctaciones y número de plazas de alojamiento (Ibestat, 2016). Cualitativamente se puede hablar de mejora constante, por los abundantes proyectos que pretenden mejorar las infraestructuras turísticas, principalmente la planta hotelera, y atraer turistas con mayor poder adquisitivo. Esta mejora cualitativa de la oferta turística, combinada con el mantenimiento del volumen de plazas, parece indicar que ha calado en el sector la idea de estancamiento cuantitativo (FEHIF, 2005) y que, ante la amenaza de un declive, es necesario buscar un mejor posicionamiento en los mercados turísticos emisores.
La promoción turística de la isla se sigue centrando en el ocio nocturno, principalmente, y en el clima, es decir sol y playa. Pero, en los últimos años, Ibiza acapara un gran volumen de noticias referentes a la presencia de famosos y está añadiendo a su imagen previa el glamour. En consecuencia, el sector redirige la imagen de la isla hacia una combinación de libertad y vida alternativa, herencia hippie, con una imagen de glamour, sofisticación y lujo.
3 METODOLOGÍA DEL ESTUDIO
Esta investigación es un trabajo descriptivo realizado en base a la revisión de la prensa local, la consulta de la bibliografía de temática local, y a la visita de las zonas descritas. Ello ha permitido crear un perfil de ambas ofertas y sus zonas de desarrollo, indicando los elementos más relevantes en ambos casos y que son descritos en los puntos siguientes.
4 TURISMO PATRIMONIAL EN LA CIUDAD DE IBIZA
La ciudad tiene 26 siglos de historia y hasta hace cien años no sufrió cambios urbanísticos de gran relevancia, permitiendo que se conservaran las murallas y la arquitectura tradicional de la ciudad histórica. El núcleo urbano primigenio se constituyó en el Puig de Vila y su fundación, según la historiografía clásica, se remonta al 654 a.C. a manos de los fenicios (Tur, 2004). Tras épocas de dominio romano, vándalo, bizantino y musulmán, en 1235 paso a formar parte de la Corona de Aragón. Finalmente, por gracia de Carlos III, Ibiza recibió el título de Ciudad en 1782 y poco después se creó el obispado de Ibiza (Valles, 2000).
Los barrios de la ciudad histórica están divididos en dos por las murallas (Figura 2). Dentro de las murallas (Dalt Vila) hay dos zonas urbanas distintas: la zona urbana de origen medieval (siglos VIII-XV) y la zona urbana renacentista o Vila Nova (siglo XVI). En la parte de origen medieval siguen conservándose vestigios de la muralla medieval (Valles, 2000): torres, lienzos y una puerta. Fuera de las murallas hay los barrios de Sa Peña (siglo XVII), La Marina (siglos XIV a XIX) y Vara de Rey (siglo XX). Sa Penya era un barrio de pescadores (Valles, 2006) que, actualmente, está bastante degradado, con problemas de marginalidad y muchas viviendas en situación de ruina. Pegado al puerto está el barrio de La Marina y es el barrio más bajo del conjunto histórico, encontrándose prácticamente al nivel del mar (Cuesta, 2004). En La Marina destacan edificios como el Mercat Vell o el monumento a los corsarios ibicencos (monumento pionero en su clase). El barrio de Vara de Rey es el primer ensanche moderno planificado tras el derribo de la segunda estacada, a finales del XIX, y posee edificios emblemáticos como el Gran Hotel Montesol Ibiza (Figura 3), el teatro Pereira y la Sociedad Ebusus (Morales, 1998).
El Montesol fue abierto en 1933 como Gran Hotel, siendo el más grande y lujoso de la isla, cerrando en 1936. En 1946 reabrió como Hotel Ibiza pero desde los años cincuenta era conocido como Hotel Montesol (Ramón, 2001). El 31 de diciembre de 2014 cerró al vencer el contrato de alquiler de renta antigua y en julio de 2016 reabrió sus puertas con la categoría de cinco estrellas y el nombre de Gran Hotel Montesol Ibiza, Curio Collection by Hilton. El antiguo teatro Pereira también se encuentra en reformas en la actualidad. El conjunto de Dalt Vila, La Marina y las murallas renacentistas constituyen la imagen típica de la ciudad (Figura 4).
El elemento visualmente más espectacular de la ciudad histórica es el recinto amurallada del siglo XVI (Figura 5). Las murallas renacentistas formaban parte de un plan de modernización de las defensas costeras mediterráneas impulsado por el emperador Carlos I y continuado por su hijo Felipe II. Giovanni Battista Calvi da Caravaggio diseño el primer trazado de la muralla renacentista en 1554, siguiendo el trazado de las murallas medievales, y Giovan Giacomo Paleazzo "el Fratín" reformó y amplio el proyecto en 1575 (Tur, 2004).
A 500 metros de la ciudad histórica, y actualmente integrado en la ciudad moderna, encontramos el yacimiento arqueológico de la necrópolis púnica de Puig des Molins (Figura 6). El Puig des Molins fue el cementerio de la ciudad durante toda la edad antigua y tiene una gran densidad de hipogeos de época púnica.
En 1999, fue inscrito en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO el conjunto denominado "Ibiza, Biodiversidad y Cultura", formado por los bienes protegidos de la ciudad amurallada de Ibiza (Dalt Vila), la necrópolis fenicio-púnica de Puig des Molins, el asentamiento fenicio de sa Caleta y las praderas de posidonia oceánica situadas dentro de la Reserva Natural de Ses Salines, entre Ibiza y Formentera. El objetivo era impulsar la visibilidad internacional de los bienes inscritos y favorecer turismos alternativos al sol y playa, en especial el turismo patrimonial, al tratarse de una distinción de prestigio con capacidad de influir en la decisión de los viajeros (Marrero & Abdul-Jalbar, 2012; Martos, 2012).
La oferta patrimonial está basado en la ciudad histórica, compuesta por elementos del Patrimonio Mundial (murallas renacentistas, barrio intramuros de Dalt Vila y necrópolis de Puig des Molins) y elementos no inscritos (barrios de Sa Penya y La Marina, y ensanche de Vara de Rey). Desde la inscripción de "Ibiza, Biodiversidad y Cultura" se han realizado diversas acciones para mejorar la presentación del patrimonio de la ciudad, principalmente mediante la musealización de las murallas y diversos elementos de Dalt Vila (Gurrea & Herrera, 2009), pero la ciudad histórica sigue siendo una zona con poca población y envejecida, no consiguiendo atraer nuevos residentes. El turismo cultural es muy escaso, como indican las cifras de los museos y centros de interpretación de la ciudad (Gurrea & Herrera, 2009), debido a que no se ha diseñado un producto cultural suficientemente atractivo para generar llegadas de turistas por sí mismo. En la actualidad, las visitas a la ciudad histórica son una actividad complementaria al turismo mayoritario de sol y playa, y el mayor desarrollo turístico se da en la parte baja de Dalt Vila (el rabal) y en el barrio de la Marina, siendo un turismo enfocado al ocio nocturno, con restaurantes, tiendas, bares, etc., y no al conocimiento del patrimonio y la cultura de la isla.
5TURISMO DE LUJO EN LA CIUDAD DE IBIZA
Con el desarrollo del siglo XX se crearon barrios residenciales sin interés turístico pero también zonas de gran atractivo turístico, como el Paseo Marítimo, Talamanca y Figueretes, que junto al casco antiguo concentran la actividad turística de la ciudad. Mientras que Talamanca y Figueretes surgieron gracias al atractivo de las dos playas más cercanas a la ciudad, hoy bastante deterioradas, el Paseo Marítimo es de crecimiento muy reciente (Figura 7) y ha estado orientado desde sus inicios a los edificios residenciales de lujo y la náutica, con dos puertos deportivos en su frente marítimo. Las principales calles de la zona son el Paseo Joan Carles I, que discurre pegado a los puertos deportivos y la Avenida 8 d'Agost, arteria principal de la zona.
El turismo de lujo tiene un importante impacto mediático en los últimos años gracias a los muchos proyectos de modernización de la oferta hotelera. Aunque este tipo de oferta tiene presencia en La Marina y el rabal de Dalt Vila, posee su epicentro en el Paseo Marítimo, al otro lado de la bahía y frente a la ciudad histórica (Figura 8), acaparando los titulares durante el verano. El Paseo Marítimo es una zona que ha conseguido eclipsar, en parte, a la zona turística por antonomasia del puerto, el barrio de La Marina, con una oferta que lo ha convertido en la "milla de oro" de la isla. En primera línea de costa se encuentran los dos puertos deportivos de la zona: Marina Ibiza (antes Ibiza Nueva) y Marina Botafoch. Estos dos puertos deportivos se complementan con el Club Náutico Ibiza e Ibiza Magna:
* El Club Náutico Ibiza, creado en 1925, tiene 300 amarres (270 son para los socios) de esloras hasta los 20 metros y está pendiente de un proyecto de modernización (Club Náutico Ibiza, 2016).
* Al abandonar el uso comercial, el muelle interior o de Poniente del puerto se convirtió en el puerto deportivo Ibiza Magna, junto con el contramuelle de poniente, con 85 amarres de esloras hasta los 60 metros (Ibiza Magna, 2016). Al trasladar definitivamente a los muelles de Botafoch el tráfico comercial, el muelle de Levante o de Consigna, el contramuelle de Levante y el muelle adosado al dique han quedado reservados para cruceros turísticos de pequeña eslora y megayates (Figuras 9). Ibiza Magna ha permitido mantener la náutica de lujo en la ciudad vieja.
* Marina Botafoch, inaugurada en 1987, tiene 428 amarres de esloras entre los 6 y 30 metros. Cuenta con una importante zona comercial y de servicios (Marina Botafoch, 2016), aunque este puerto deportivo ha sido eclipsada por Marina Ibiza en algunos aspectos y está pendiente de una nueva concesión.
* Marina Ibiza tiene 379 amarres de esloras hasta los 60 metros, divididos en dos dársenas (la norte para esloras de 8 a 40 metros y la sur para grandes esloras). Además, dispone de una marina seca para un máximo de 90 embarcaciones de 5 a 8 metros de eslora (Marina Ibiza, 2016). Antes conocido como Ibiza Nueva, tras las últimas mejoras se ha convertido en el puerto deportivo líder de la oferta náutica de la ciudad, con una oferta comercial menor que Marina Botafoch pero de mayor categoría.
En la zona del Paseo Marítimo destacan establecimientos como la discoteca Pachá, la más antigua de las grandes de la isla, el Ibiza Gran Hotel, único hotel cinco estrellas gran lujo de la isla (Ibiza Gran Hotel, 2016), y el restaurante Cabaret Lío, perteneciente al grupo Pachá (Figura 8). En la zona hay bares de copas y restaurantes enfocados al turismo de alto poder adquisitivo, destacando los restaurantes Cipriani y Heart, situados en el Ibiza Gran Hotel.
También hay edificios residenciales icónicos como Las Boas de Ibiza, propiedad de Life Marina Ibiza y diseñado por Jean Nouvel (Figura 10). Cabe indicar que, mientras el turismo cultural sigue con una presencia testimonial y eclipsada por otras ofertas, el turismo de lujo atrae cada vez a más visitantes: famosos que buscan frecuentar los lugares de moda, y gente corriente que quiere imitar a los famosos. El resultado es que diversas zonas de la isla, y entre ellas el Paseo Marítimo, han llegado a alcanzar precios elevados.
6CONCLUSIONES
La isla de Ibiza es conocida por su oferta de sol y playa y por sus discotecas de fama internacional, esta oferta también existe en la zona de la ciudad pero es escasa o ha quedado obsoleta con el paso de los años, al ser una de las primeras zonas de la isla en desarrollarse turísticamente. Ello ha llevado a buscar ofertas nuevas y más adaptadas al potencial de la zona. Al tratarse del único núcleo urbano de la isla realmente antiguo, el valor patrimonial es importante. Además, el desarrollo del Paseo Marítimo, a partir de los años setenta y ochenta, dio la oportunidad de intentar una estrategia nueva en la zona.
El resultado es que la ciudad de Ibiza posee dos tipos emergentes de turismo, el patrimonial y el de lujo, pero de momento el turismo de lujo destaca por su gran impacto mediático y económico, mientras que el patrimonial queda reducido a una actividad complementaria del turismo de sol y playa. El objetivo para el futuro debe ser desarrollar ambos tipos de turismo de forma interrelacionada, buscando que el turismo patrimonial enriquezca la oferta del turismo de lujo a la vez que es impulsado por este tipo de turismo, devolviendo parte de la oferta de lujo a los barrios del centro histórico. Es necesario, por tanto, aumentar el contacto entre las ofertas y las demandas de los dos lados del puerto (Figura 11), llevando el lujo a la ciudad antigua y acercando la cultura tradicional al Paseo Marítimo.
El hotel Mirador de Dalt Vila fue un primer paso en este sentido, al ofrecer un alojamiento de cinco estrellas dentro de la ciudad amurallada, y el futuro Parador Nacional del Castillo puede ser un paso más. Pero aún queda mucho por hacer para revitalizar la parte alta de Dalt Vila y resolver los problemas sociales que arrastra el barrio de Sa Penya desde hace décadas. Los mayores riesgos para el turismo de lujo son:
- Los hurtos, tanto a turistas como en las viviendas vacacionales y residenciales. En la actualidad, hay una elevada incidencia de robos en chalets de toda la isla, no habiendo zonas libres de este riesgo. Ello genera una mala experiencia entre los afectados y desasosiego entre el resto de visitantes. Además se producen robos a turistas, concentrándose los robos de bienes de gran valor en la zona del Paseo Marítimo.
- Precios excesivamente elevados. Uno de los elementos que caracterizan a los bienes y servicios de lujo es su alto precio, siendo uno de los elementos de distinción. Pero es necesario evitar precios desorbitadamente elevados para la calidad ofrecida por que, a medio plazo, puede disuadir a los clientes con alto poder adquisitivo y bien formados como consumidores, ya que percibirán los precios como un indicio de posible estafa o mala fe por parte del empresariado turístico.
También sería necesario potenciar el turismo de cruceros, ya que es un formato a caballo entre ambos tipos de oferta, que opera en el muelle del dique viejo (los cruceros más pequeños) y en los muelles de Botafoch (Figura 12), pero el puerto de Ibiza sigue siendo un puerto secundario en las rutas de cruceros turísticos del Mediterráneo occidental.
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© 2018. This work is published under NOCC (the “License”). Notwithstanding the ProQuest Terms and Conditions, you may use this content in accordance with the terms of the License.
Abstract
The work is based on a review of the local press and previous studies about the destination, completed with boarding and inspection of existing supply in the city of Ibiza. En la actualidad, las visitas a la ciudad histórica son una actividad complementaria al turismo mayoritario de sol y playa, y el mayor desarrollo turístico se da en la parte baja de Dalt Vila (el rabal) y en el barrio de la Marina, siendo un turismo enfocado al ocio nocturno, con restaurantes, tiendas, bares, etc., y no al conocimiento del patrimonio y la cultura de la isla. 5TURISMO DE LUJO EN LA CIUDAD DE IBIZA Con el desarrollo del siglo XX se crearon barrios residenciales sin interés turístico pero también zonas de gran atractivo turístico, como el Paseo Marítimo, Talamanca y Figueretes, que junto al casco antiguo concentran la actividad turística de la ciudad. Antes conocido como Ibiza Nueva, tras las últimas mejoras se ha convertido en el puerto deportivo líder de la oferta náutica de la ciudad, con una oferta comercial menor que Marina Botafoch pero de mayor categoría. Modernism, post-modernism and the declive of british seaside resorts as long holiday destinations: A case study of Rhyl, North Wales.
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Details
1 Universitat de les Illes Balears
2 Universitat Autónoma de Barcelona





