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60.705 hectáreas
Desde el año 2006, el cultivo de amapola en Birmana se ha triplicado, según Naciones Unidas.
k Thomas Fuller k Bang Laem, Birmania Hace una década, Birmania parecía estar en curso de eliminar los campos de opio y los laboratorios de heroína en la selva, a lo largo de su frontera oriental, en el notorio Triángulo Dorado. Hoy, valle tras valle, estas montañas envueltas en neblina, están cubiertas con resplandecientes amapolas de opio, a las que cuidan campesinos que se instalan en las pronunciadas laderas para extraerles la savia pegajosa e intoxicante. El cultivo de la amapola en Birmania casi se triplica desde el 2006, llegando a cerca de 60.705 hectáreas, según estudios realizados por Naciones Unidas. No obstante, aun con ese pronunciado aumento no se llega a capturar la magnitud completa del resurgimiento de Birmania como un importante actor en el negocio mundial de la heroína. En los últimos años, un creciente número de campesinos en esta localidad han producido dos cosechas de opio al año, dicen expertos; la segunda no está incluida en los estudios de Naciones Unidas. Cultivar amapola es ilegal en Birmania, pero los campesinos en esta región,...




